• 08/02/2023

En los últimos años, la presencia de artistas femeninas en la escena del chamamé fue creciendo notoriamente. De la mano de la Ley de Cupo en Eventos Musicales y la aparición de nuevas generaciones de mujeres chamameceras, la predominancia masculina en los escenarios de peñas y festivales se va transformando.

El 22 de diciembre de 2020 quedará marcado a fuego en la historia de uno de los géneros musicales y patrones culturales distintivos de nuestra región: el chamamé. Ese día, el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO aprobó incluir al chamamé en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Se abrió así una etapa auspiciosa tanto para la expansión del estilo y su singular idiosincrasia, habilitando la búsqueda de diferentes públicos internacionales, pero también apostando a las nuevas generaciones que se abren camino en el rubro. Y en el marco de esta puesta en valor, emerge con fuerza una mirada crítica y novedosa acerca del rol de la mujer en el chamamé, que sintoniza con la aparición cada vez más
recurrente, de nuevas figuras femeninas en los escenarios.
Esto se evidencia cuantitativamente en festivales, peñas y diferentes eventos que tienen al chamamé como protagonista. El fenómeno confluye además, con la sanción –en 2019- de la Ley de Cupo Femenino en Eventos Musicales (Ley 27.539), que regula la participación de artistas mujeres en una proporción no menor al 30 por ciento en la grilla de presentaciones.

Uno de los ejemplos más recientes fue la segunda edición del Festival Internacional del Chamamé de las Tres Fronteras, realizado en septiembre de este año en la ciudad de Puerto Iguazú. El evento contó con la participación de artistas chamameceras de diferentes puntos de la región y marcó un punto de quiebre al respecto de lo que habitualmente suelen presentar las grillas de los grandes festivales de chamamé.
Además, el encuentro incluyó un merecido homenaje a una de las pioneras en ponerle cuerpo, voz y alma al género madre: María Ofelia.
De este modo, se entreteje un panorama que promete modificar paulatinamente el paisaje ampliamente masculinizado del chamamé, de la mano de cantantes, acordeonistas, compositoras e instrumentistas que desafiando mandatos, plantan bandera a puro sapucay.

Sangre joven
La Cambacita y sus Cunumíes es el nombre artístico que adopta el proyecto musical liderado por Guadalupe Noziglia, artista posadeña de 18 años de edad, que le cuenta a Portal Misiones que nació en “una familia tradicionalista y chamamecera y ya a los 12 años sabía tocar el acordeón. El chamamé para mí es un modo de vida, que mamé desde la cuna. Es un modo de ser y de mirar el mundo, pero también una hermosa manera de compartir lo que me gusta con la gente”.

Guadalupe Nosiglia

Con un talento innegable y la adquisición temprana del manejo escénico, “La Cambacita” suele presentarse en peñas y eventos privados de toda la provincia. Reconoce entre sus principales influencias, la música de Antonio Tarragó Ros, Yamila Ibarra “La Reina del Acordeón”, “Los Chaque Che” y “Los Okarapegua”, y asegura que “por suerte hoy es cada vez más común ver mujeres en los escenarios del chamamé”.
Hoy, Guadalupe se entusiasma y avista un futuro de crecimiento artístico: “Por los pocos años que tengo en la música, y después de dos años de pandemia, empezamos el año con mucho trabajo y estamos tocando mucho; además hay grandes proyectos para el 2023. Sueño con conquistar más escenarios, viajar, grabar y conocer nuevos públicos, siempre de la mano del chamamé, que es el motor de mi vida”.

También acordeonista y oriunda de Capioví, Natalia Da Luz es referente del proyecto musical “Naty la Luz del Acordeón”. A partir de una repertorio que incluye clasicazos chamameceros como “El toro” o “Kilómetro 11”, Naty se encuentra atravesando un momento de actividad plena y reconocimiento. “Amo el chamamé y es lo que mamé desde muy pequeña. Nuestra propuesta es alegre, para bailar y es algo que me encanta, ver que la gente se divierte con nuestra música, eso no tiene precio”.

Natalia Da Luz

Por su parte, Cecilia Gómez tiene 22 años y aprendió a ejecutar el acordeón a partir de las clases del maestro Ricardo Ojeda. “Cuando aprendí, me sumé al tradicional conjunto Los Herederos del Chamamé, de mis padres Juan y Victoria. A mí el chamamé me encanta, crecí escuchando chamamé y tengo la suerte de poder recorrer escenarios junto al grupo y hago también mis propios temas, me gusta componer. Hay
muchísimo talento y muchísimas chicas que están haciendo música y que esperan poder compartir su arte. Aunque somos jóvenes, muchas de nosotras tenemos ya varios años en la música, empezamos de muy chicas; es un universo muy lindo, que abre muchos caminos. Hay que animarse”.

Abriendo caminos
Con más de 15 años de trayectoria y reconocimientos, pero con un presente de plena vigencia, el dúo “Lirá Verá”, que integran las artistas Susana Villalba y Anahí Giménez, se constituye como una propuesta única, que mixtura el chamamé con el humor.
El dúo transitó por escenarios importantísimos como el del Festival Nacional del Chamamé o el Festival Nacional del Litoral, entre muchos otros, pero además suelen tener la agenda cargada de presentaciones en la provincia.

Susasana Villalba y Anahi Gimenez


“Nuestro principal objetivo sobre el escenario es llevar humor, pero a través del humor generar conciencia de un montón de otras cosas, eso fue lo que quisimos dejar plasmado en el Festival del Litoral, donde once mujeres salimos al escenario a mostrar que somos muchas, que las mujeres tenemos que hacer valer nuestros espacios. Y que muchas jóvenes al vernos puedan también identificarse y nosotras ser visibilizada” afirma Susana.

“Llegar a un festival o una peña, y ver que hay cada vez más artistas mujeres, jóvenes muchas veces, en un ambiente tan particular como el del chamamé, nos da mucha satisfacción, porque sabemos que es un terreno ganado y que se sigue abriendo para las mujeres” añadió Anahí.

Reivindicación
En el contexto del Parlamento de la Mujer que cada año se lleva adelante en la Cámara de Representantes de Misiones, las cantantes Anahí Giménez (34) y Pamela Ayala (33), presentaron un proyecto de ley que busca instituir el 8 de agosto de cada año como “Día Provincial de la Mujer Chamamecera”.
Al fundamentar el proyecto en la comisión respectiva, advirtieron que “es una forma de abrir un rumbo para potenciar la labora femenina en la industria del chamamé. Es un primer paso para visibilizar una realidad que pasamos las mujeres artistas que aún sufrimos mucha diferencia. Buscamos generar mayor igualdad”.
Las artistas reconocen a María Ofelia como la primera mujer chamamecera en pisar un escenario en la provincia. “Decidimos que el día de su cumpleaños sea una marca para nosotras” enfatizaron con respecto a la fecha propuesta.
“Las diferencias sobresalen en varios aspectos, desde el caché hasta la oportunidad de escenarios. El acoso y la discriminación también siempre están presentes, son situaciones que hay que erradicar definitivamente” señalaron.
Pamela Ayala, talentosa cantante, fue la primera mujer en ingresar a la Orquesta Folclórica Municipal de Posadas, uno de los tantos espacios en los que la presencia femenina es sumamente acotada. “No es un ataque hacia el hombre, sino una realidad y una deuda para con nosotras. Todas podemos seguir nuestros sueños. Aún con miedos podemos lograr nuestros objetivos. Es necesario romper las estructuras y los mandatos” observó la cantante.

Documental
“El chamamé y sus mujeres” es una serie documental de 11 capítulos, realizada por la cantante correntina Gicela Mendez Ribeiro y el cineasta Marcel Czombos.
“Cada capítulo muestra un fragmento imprescindible del papel de las mujeres en nuestra música, a través de entrevistas y archivos que dan cuenta de la presencia de las mujeres cantantes de chamamé, tanto consagradas como anónimas, y donde indagamos sobre la música y la condición de ser mujer” detalló Mendez Ribeiro.
“Esta serie surge debido al gran desconocimiento popular sobre la mayoría de las mujeres referentes del folclore del litoral, por eso se hace necesario estos capítulos para conocer y reconocer a esas mujeres que dieron sus vida por la música y ya se convirtió en un material que sintetiza por primera vez a las cantantes de chamamé” aportó a su vez Czombos.
La pareja realizó el trabajo de campo necesario para este documental durante 3 años. Concretaron entrevistas a 25 mujeres que viven en Argentina, pero también recorrieron Brasil y Paraguay.

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