El paso fronterizo conocido como Paso Rosales —que une San Pedro (Misiones, Argentina) con Paraíso (Santa Catarina, Brasil) por el puente sobre el río Pepirí Guazú— podría reabrir sus controles migratorios del lado brasileño a partir del 1º de enero de 2026.
Según fuentes consultadas por medios locales, ya se completaron los trámites administrativos necesarios, y solo resta la firma definitiva de las autoridades para que el personal del otro lado de la frontera quede asignado al puesto de control. Esto permitiría que argentinos que viajen desde Misiones puedan cruzar legalmente hacia Brasil con destino al litoral catarinense.
Históricamente, Paso Rosales funcionó como un paso vecinal limitado: solo los residentes locales podían cruzar libremente, mientras que el resto debía tomar rutas más largas hacia la frontera seca en Bernardo de Irigoyen. La apertura completa en la temporada estival mejora considerablemente la conectividad y supone una ventaja para miles de turistas que buscan acceder a las playas de Brasil en forma directa, reduciendo recorrido y costos.
En la temporada anterior, la habilitación temporal de los controles migratorios permitió un flujo histórico de visitantes: se registraron cerca de 95.000 cruces durante los poco más de dos meses en que el paso funcionó con normalidad. Además, ese movimiento generó un impacto económico significativo en San Pedro, beneficiando comercios, estaciones de servicio y la oferta de alojamientos.
El anuncio despierta expectativas entre autoridades y el sector privado: de confirmarse la fecha, San Pedro deberá prepararse para recibir turistas, organizar operativos de tránsito, servicios turísticos y potenciar su oferta para aprovechar el paso renovado.
