La Justicia condenó a un hombre que se hacía pasar por pastor religioso por los delitos de trata de personas con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre. El acusado captaba personas en situación de vulnerabilidad mediante promesas de ayuda espiritual y contención social, para luego obligarlas a trabajar en condiciones precarias dentro de una comunidad religiosa bajo su control. Fuente: N/A.
La condena fue dictada en la provincia de Córdoba, luego de una investigación que permitió determinar que el falso pastor sometía a las víctimas a extensas jornadas laborales, sin salarios adecuados y bajo constantes mecanismos de manipulación psicológica. La causa se desarrolló tras denuncias realizadas por personas que lograron salir del lugar y relataron las condiciones en las que vivían.
Según estableció la Justicia, el hombre aprovechaba situaciones de pobreza, problemas familiares y consumo problemático para captar a sus víctimas. Una vez dentro de la organización, muchas personas eran aisladas de sus familiares y obligadas a realizar distintos trabajos sin posibilidad de decidir libremente sobre su vida cotidiana.
Durante el juicio, testigos y víctimas relataron episodios de maltrato, humillaciones y control permanente ejercido mediante discursos religiosos. Además, se comprobó que las personas vivían en condiciones precarias y dependían completamente del acusado, quien utilizaba la estructura de la supuesta iglesia para sostener el sistema de explotación laboral.
El Tribunal consideró acreditados los delitos de trata de personas y reducción a la servidumbre, remarcando que existía un aprovechamiento directo de la vulnerabilidad de las víctimas para obtener beneficios económicos. El caso volvió a poner en agenda la problemática de las organizaciones coercitivas y la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y asistencia para personas vulnerables.
