La cadena de pagos del sector yerbatero en Misiones atraviesa una de sus crisis más agudas, marcada por una ola de cheques rechazados que asfixia a los pequeños productores y secaderos. En las últimas horas, el conflicto sumó un capítulo de alta tensión tras la aparición de la empresa Felisa S.R.L. (elaboradora de la marca Sol y Lluvia) en listados de deudores. Sin embargo, desde la firma negaron rotundamente la emisión de valores sin respaldo y denunciaron penalmente la falsificación de sus documentos, asegurando que circulan cheques apócrifos que no pertenecen a su operatoria oficial.
El debate se da en un contexto de extrema fragilidad para el sector. Según registros del Banco Central, la acumulación de cheques rechazados en diversas empresas yerbateras y constructoras de la provincia ya supera los miles de millones de pesos. Para los productores, esta situación es el síntoma de una «cadena rota»: ante la falta de liquidez y los plazos de pago que se extienden hasta los 180 días, muchos eslabones de la producción se ven obligados a comercializar sus cheques en el mercado secundario, donde quedan expuestos a maniobras fraudulentas o a la insolvencia de los emisores originales.
Desregulación y vulnerabilidad
El trasfondo de esta crisis financiera está íntimamente ligado a la desregulación del mercado yerbatero tras el DNU 70/23, que limitó las facultades de fijación de precios del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Sin un precio sostén garantizado y con un mercado liberado, los industriales han impuesto plazos de pago cada vez más largos. Los productores advierten que están «financiando a la industria», ya que entregan la hoja verde hoy pero perciben el valor real meses después, en un escenario donde la inflación erosiona el poder de compra de esos pagos diferidos.
La preocupación de los gremios agrarios radica en el «efecto dominó». Cuando un cheque es rechazado, el pequeño productor no solo pierde el pago de su cosecha, sino que queda inhabilitado financieramente, sin poder cubrir salarios de tareferos ni comprar insumos básicos. Mientras empresas como Felisa S.R.L. intentan limpiar su nombre denunciando estafas externas, en las chacras crece la desconfianza hacia los plazos extendidos, y muchos colonos ya evalúan paralizar las entregas de hoja verde hasta que se normalicen las formas de pago y se garantice la transparencia en las transacciones.
