La tradicional fábrica de sweaters Mauro Sergio, con más de 40 años de historia, despidió a 150 trabajadores y redujo un 20 % su producción, en medio de una crisis que sacude a toda la industria textil argentina. La planta, ubicada en Mar del Plata y administrada por Textilana S.A., enfrenta una fuerte caída en las ventas y un mercado inundado de productos importados.
Según denuncian trabajadores y gremios, los despidos se realizaron sin indemnizaciones y bajo presiones para firmar renuncias. Mientras tanto, las condiciones laborales se agravaron con salarios bajos, demoras en los pagos y turnos reducidos. Actualmente solo quedan 200 operarios en pie, aunque muchos temen nuevos recortes.
El cierre parcial de Mauro Sergio no es un caso aislado: desde el comienzo del año ya cerraron 68 pymes textiles, con más de 4.000 empleos perdidos. La industria funciona al 40 % de su capacidad, con maquinaria parada y un mercado interno paralizado. En paralelo, las importaciones textiles crecieron un 93 % y copan el consumo local.
Referentes del sector advierten que esta situación puede tornarse estructural. La apertura de importaciones, sumada a la caída del poder adquisitivo, está desmantelando el entramado productivo argentino. La Fundación ProTejer alertó que más de la mitad de las empresas textiles tuvo caídas de ventas en el primer trimestre del año.
Lo que ocurre con Mauro Sergio simboliza el deterioro de una industria nacional que supo generar más de medio millón de empleos. Sin medidas urgentes para frenar las importaciones y reactivar el mercado interno, el futuro de miles de familias y de la producción textil en Argentina está en riesgo.
