La desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) comienza a mostrar su impacto más profundo en el corazón productivo de Misiones. En Comandante Andresito, una de las principales localidades yerbateras de la provincia, las autoridades locales advirtieron que hasta el 70% de su economía está en riesgo, en un contexto marcado por la caída de precios, el aumento de costos y la incertidumbre en el sector.
El intendente Bruno Beck describió el escenario como “muy complejo”, al señalar que la falta de un precio de referencia tras los cambios impulsados a nivel nacional dejó a productores y trabajadores sin previsibilidad. “Todo gira alrededor del precio”, remarcó, en relación a una actividad que constituye el principal motor económico de la zona.
Actualmente, el kilo de hoja verde se paga en torno a los 350 pesos en secadero, un valor que los productores consideran insuficiente frente al fuerte incremento de los costos. Entre ellos, el aumento del combustible (que recientemente registró una suba cercana al 20%) impacta de manera directa en toda la cadena productiva.
El panorama se agrava en medio de un contexto de recesión económica nacional que golpea a las economías regionales. En el caso de Andresito, donde gran parte de la actividad gira en torno a la yerba mate, la crisis no solo afecta a los colonos, sino también al comercio, los servicios y el empleo local.
Ante esta situación, desde el municipio avanzaron en gestiones con el Gobierno provincial en busca de herramientas que permitan amortiguar el impacto. Entre las alternativas analizadas se encuentran mecanismos de financiamiento, como la compra de cheques diferidos con tasas subsidiadas, para facilitar liquidez a los productores en plena cosecha.
Además, se planteó la posibilidad de establecer un precio de referencia para la hoja verde como forma de ordenar el mercado, aunque advirtieron que dicha medida debería ir acompañada de exigencias de calidad en la producción.
La urgencia es evidente: el inicio de la zafra encuentra al sector en un momento crítico, con incertidumbre sobre la rentabilidad y el futuro inmediato. En este escenario, la crisis yerbatera vuelve a poner en debate el rol del INYM y las políticas nacionales, mientras en Misiones crece la preocupación por el impacto directo en miles de familias que dependen de esta actividad histórica.
