Las separaciones y divorcios suelen marcar un antes y un después en las familias. “Para algunos son experiencias traumáticas que perduran en el tiempo”, explico en diálogo con Portal Misiones, la licenciada Leslie Ann Moll, especializada en psicología jurídica. En muchos casos, los juzgados de familia piden tratamiento psicológico, aunque esto suele ser recibido con rechazo. “En vez de tomarlo como una herramienta para proteger la salud mental de los niños, lo toman como algo negativo”, afirma.
La psicóloga explicó que en estos procesos es difícil que los padres puedan contener emocionalmente a sus hijos. “Los niños atraviesan trastornos como ansiedad, tristeza, y muchas veces sienten dudas ante la separación”, advirtió. Además, indicó que “reciben mucho maltrato psicológico, y eso agrava la situación”. Frente a este escenario, insiste: “Hay que entender que aunque papá y mamá se separen, no se separan de los niños”.
Según la especialista, la mayor demanda en su consultorio son niños en tratamiento, sin embargo el conflicto con sus tutores y progenitores siempre esta vigente . “El adulto muchas veces no sabe cómo trabajar los conflictos de los niños porque arrastra sus propias heridas… soy firme en que es sumamente necesario que los padres reciban tratamiento psicológico”, sostuvo. “Muchos de los problemas tienen que ver con relaciones rotas entre adultos, no con los hijos”.
La profesional advierte que, en estos procesos, muchas veces priman el ego, la competencia y la necesidad de tener razón entre los adultos. “Muchas parejas se llevan bien hasta que tienen hijos”, señala. El enfoque, dice, debe cambiar: “Lo fundamental es cuidar al menor, entender que el conflicto no debe estar centrado en él, sino resuelto por los adultos”.
