Organizaciones ambientales y ciudadanos de Misiones alertaron sobre el avance del desmonte ilegal y la ocupación de tierras en la provincia, responsabilizando directamente al Ministerio de Ecología por la falta de intervención. Así lo confirmó Raúl Bregagnolo, miembro del Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera y fundador de la ONG Ambiental Cuña Piru, en diálogo con Portal Misiones sobre el comunicado emitido por su organización.
Bregagnolo explicó que las denuncias se vienen realizando de manera permanente, pero “ninguno de los gobiernos pudo cuidar el corredor verde”, que “ya no existe”. Señaló además que las autoridades desconocen la situación o actúan con complicidad con quienes detentan el poder. Según el ambientalista, “no encontramos la manera de ser oídos… no es lo mismo mirar que ver” y cuestionó que cuando existen problemas de esta magnitud, “no llaman a las organizaciones y a los ecologistas”. La carta documento dirigida al Candidato a la Cámara de Diputados y Presidente de la Cámara de Representantes, Oscar Herrera Ahuad, y al Ministerio de Ecología, entregada el 4 de septiembre, aún no ha recibido respuesta.
En paralelo, el Movimiento Agrario de Misiones (MAM) denunció un hecho grave que afecta a la fauna y al ecosistema: una pareja de yaguaretés, Monumento Natural Nacional y en peligro crítico de extinción, fue vista en las cercanías de un campamento el pasado 28 de septiembre, en una zona recién desmontada. La tala clandestina ya habría arrasado más de 600 hectáreas, derribando más de 200 árboles nativos, incluido un ejemplar de Palo Rosa, Monumento Natural Provincial. La madera extraída habría sido transportada en más de 20 camiones mediante permisos y guías irregulares.
Desde el MAM responsabilizan al Ministerio de Ecología por cualquier hecho de violencia de los felinos producto del desplazamiento forzado de su hábitat y exigen “acción inmediata”: presencia de autoridades en el territorio, identificación y sanción de los responsables, y protección efectiva del monte, las familias campesinas y la comunidad Mbya Guaraní del Chapá, que habita históricamente la zona.
Las organizaciones recalcan que, aunque el daño es significativo, aún es posible frenar la destrucción, y aseguran que seguirán firmes en la defensa del monte y la vida en la Selva Misionera.
