El presidente del Foro de Periodismo Argentino, Fernando Stanich, expresó su preocupación por el contexto actual que atraviesan los trabajadores de prensa en Argentina, marcado por cuestionamientos desde el poder político y un clima creciente de agresividad. “Estamos preocupados y angustiados, buscando la vuelta para seguir resistiendo”, señaló en diálogo con Portal Misiones.
Stanich cuestionó las declaraciones del presidente Javier Milei sobre el periodismo y rechazó la idea de que exista una mayoría de periodistas corruptos. “El periodismo no es la realidad que dice el presidente. Es mentira que el 95% de los periodistas sean corruptos”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la defensa de la profesión no responde a intereses corporativos, sino a principios éticos y al rol social que cumple. “Tenemos una responsabilidad con la comunidad, el deber de informar, contextualizar y analizar para que el ciudadano pueda sacar sus propias conclusiones”, agregó.
Desde FOPEA también advirtieron sobre el impacto de la polarización en el debate público. Según Stanich, la lógica de “amigo o enemigo” instalada en la política genera violencia y deteriora la convivencia democrática. “Siete de cada diez argentinos no confían en los valores del otro. Esa desconfianza hace que no se pueda debatir, solo se exponen relatos”, explicó, y apuntó al rol de la militancia digital en la amplificación de discursos agresivos que luego se trasladan a la vida cotidiana.
El dirigente también puso el foco en el avance de la desinformación, especialmente en redes sociales. “Las redes no son canales de información, son canales de desinformación”, sostuvo, al tiempo que destacó la importancia de la diversidad de medios para garantizar distintas miradas. “Es fundamental sostener el periodismo porque es un baluarte de la democracia”, afirmó.
En relación a versiones sobre supuestas campañas mediáticas financiadas desde el exterior —como la reciente desmentida de la embajada rusa sobre su participación en operaciones contra el Gobierno—, Stanich explicó que existen prácticas periodísticas vinculadas al manejo de información sensible, pero advirtió sobre sus límites éticos. “Cuando periodistas difunden información sin las justificaciones correspondientes, eso está mal. Las campañas de desinformación son una falta ética grave”, subrayó.
Finalmente, criticó decisiones oficiales que restringen el acceso a la información, como la quita de acreditaciones a determinados medios en la Casa Rosada. “Esto reduce el debate y la pluralidad informativa, porque implica una selección de periodistas. Los políticos deben permitir la intervención del periodismo para garantizar una versión completa de los hechos”, concluyó.
