El físico y economista Demián Reidel presentó este lunes su renuncia como presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), la empresa estatal encargada de operar las centrales nucleares del país, en medio de una fuerte controversia por presuntas irregularidades y denuncias de corrupción que habían puesto en jaque su gestión.
Reidel, considerado cercano al presidente Javier Milei y con un pasado como asesor presidencial, quedó en el centro de la polémica luego de que surgieran acusaciones internas sobre sobreprecios en adjudicaciones de contratos de servicios, incluidas licitaciones para limpieza y tecnología que, según denuncias, estaban muy por encima de los valores de mercado.
El escándalo se intensificó también por el hecho de que el funcionario canceló deudas personales por alrededor de 825 millones de pesos en apenas 18 días, un movimiento financiero que generó más cuestionamientos y que él mismo defendió públicamente como operaciones “transparentes” consignadas en su declaración jurada.
La tensión dentro de la compañía estatal también se reflejó en decisiones internas previas: dos gerentes de alto rango designados por Reidel fueron suspendidos por supuestas irregularidades, lo que debilitó aún más su posición y anticipó su salida.
Reidel asumió al frente de Nucleoeléctrica en abril de 2025, tras haber dejado su cargo como jefe de Consejo de Asesores de la Presidencia para concentrarse en el desarrollo del “Plan Nuclear Argentino”. Sin embargo, su gestión en la empresa pública terminó marcada por el cuestionamiento y la falta de respaldo dentro de su propio directorio.
En su lugar fue designado Juan Martín Campos, bioquímico y especialista en seguridad nuclear, en el marco de una renovación del directorio de la firma estatal que busca distanciar la conducción de las recientes acusaciones.
