En medio de la creciente volatilidad cambiaria y a pocos días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, el Gobierno anunció que el Tesoro Nacional comenzará a intervenir directamente en el mercado libre de cambios para aportar liquidez y garantizar su funcionamiento normal. La medida fue comunicada el martes por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de la red social X.
La medida representa un giro en la política cambiaria que hasta ahora se regía bajo un esquema de flotación dentro de bandas establecidas por el Banco Central, en el marco del acuerdo con el FMI. Con esta decisión, el Tesoro podrá intervenir incluso antes de que el dólar alcance el techo de la banda.
La reacción del mercado fue inmediata: tanto el dólar mayorista como el minorista oficial experimentaron una ligera caída. El mayorista cedió cerca de $11 (retrocediendo hacia los $1.361), mientras el minorista bajó unos $10 en promedio, ubicándose cerca de los $1.375 en bancos como el Nación.
Esta maniobra se suma a otras ya en carrera, como ventas de futuros y subas de encajes bancarios, en un contexto marcado por la incertidumbre política y la dolarización de carteras. Si bien busca frenar la devaluación, expertos advierten que podría debilitar la credibilidad del Gobierno y agotar reservas justo cuando se anticipan fuertes vencimientos de deuda.
Con este giro abrupto, el Gobierno prioriza la estabilidad cambiaria como herramienta para sostener la reducción de la inflación en el tramo final de una campaña electoral cargada de tensiones. El resultado económico y político dependerá de cómo evolucione el mercado en los próximos días.
