El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) celebra este jueves sus 69 años desde su creación el 4 de diciembre de 1956, cuando fue establecido por el Decreto-Ley 21.680 con el objetivo de impulsar la investigación, la extensión agropecuaria y la tecnificación del sector rural en todo el país.
A lo largo de estas casi siete décadas, el INTA se consolidó como un actor central en el desarrollo productivo argentino. En Misiones, su presencia fue clave desde los años ’60, especialmente en el fortalecimiento del sector forestal mediante la introducción de nuevas especies, mejoras genéticas y prácticas de manejo que permitieron profesionalizar la actividad.
La institución también desempeñó un papel fundamental en la ganadería regional, difundiendo forrajes tropicales y subtropicales adaptados al clima misionero, y acompañando a los productores con asistencia técnica y programas de innovación.
En cuanto a los cultivos tradicionales de la provincia, como la yerba mate y el té, el INTA contribuyó a mejorar los rendimientos mediante la aplicación de nuevas tecnologías y métodos de producción. Incluso impulsó alternativas productivas cuando la rentabilidad de estos cultivos empezó a disminuir.
