La víctima tenía 11 años cuando se denunciaron los hechos en 2022. Todo habría ocurrido en la vivienda que compartían en Garuhapé. En Cámara Gesell, la niña aportó detalles del episodio que, para una psicóloga del Cuerpo Forense del Poder Judicial, no son posibles de inventar. Fuente: El Territorio.
El pasado lunes 1 de junio por la mañana comenzó el juicio contra Hugo Javier Benítez, un comerciante oriundo de Puerto Rico acusado de abusar de su cuñada, una niña que en 2022 habría contado lo vivido a una trabajadora social de la Municipalidad.
El debate comenzó a puertas cerradas en el Tribunal Penal Uno de Posadas con la lectura del requerimiento fiscal de elevación a juicio.
Benitez está imputado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal en varios hechos reiterados e indeterminados, en concurso real, contra una menor de 18 años. Todo ello, agravado por la situación de convivencia preexistente.
De acuerdo a lo que consta en el expediente, la menor relató en Cámara Gesell que fue sometida en varias oportunidades por quien entonces era su cuñado, Benítez. Vivían juntos en Garuhapé, ya que la chiquita estaba al cuidado de su hermana mayor, hoy ex pareja del encartado.
Ante la escucha atenta del Tribunal -presidido por Gustavo Bernie, con Viviana Cukla y Miguel Mattos como vocales- y del Ministerio Público Fiscal, a cargo de Vladimir Glinka, se leyeron informes psicológicos que dieron cuenta de un proceso complejo, incluso con análisis dispares de profesionales de la salud.
Uno de los peritos del Cuerpo Médico Forense dejó asentado que, en una segunda entrevista, la niña habría dicho que lo que declaró “era mentira” y que se autolesionaba porque estaba “angustiada” por lo que le “había hecho” a su cuñado.
Ese mismo informe cita que la menor manifestó estar enojada con Benítez porque maltrataba a su hermana y a sus sobrinos, y que por ello lo habría denunciado. “Mentí no más, no me hizo nada, soñé que él me agarraba y me violaba”, reza en el extenso expediente.
Sin embargo, esta situación no pudo ser profundizada con más herramientas científicas ya que la niña, en la segunda entrevista, negó seguir con el proceso y manifestó no querer seguir declarando.
Si bien para este psicólogo firmante aquello se coincidió con sentimientos de arrepentimiento, una segunda perito del Poder Judicial que analizó y estudió lo actuado en la causa discutió esas conclusiones.
Esta especialista advirtió síntomas de retractamiento que, aclaró en una de sus actas, “no significan que la menor haya mentido” y que se condicen con el síndrome de acomodamiento en un hecho de abuso sexual.
En esa línea, se valoró la primera entrevista de la niña en Cámara Gesell señalando que en dicho encuentro había signos de un relato sólido en la que la niña brindó detalles que, para la psicología forense, no se pueden inventar. “Cuando ella dice que fue un sueño o una pesadilla, son los modos con que un menor con desconocimiento del acto sexual puede referir de lo que pasó”, observó la psicóloga.
