El director del organismo estadístico presentó su dimisión en medio de diferencias técnicas con el Ministerio de Economía. Pedro Lines, un técnico de carrera con trayectoria desde la gestión de Mauricio Macri, asumirá la conducción mientras se congela la actualización de la canasta del IPC.
La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sacudió el tablero económico el pasado lunes por la tarde. Tras seis años al frente del organismo, el funcionario presentó su renuncia formal en un clima de creciente tensión técnica y política. El detonante principal fue la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya actualización metodológica estaba prevista para entrar en vigencia con el dato de enero, pero que finalmente fue frenada por decisión del Poder Ejecutivo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó rápidamente que Pedro Lines será el sucesor de Lavagna. Lines, quien se desempeñaba como director técnico y es un economista de perfil estrictamente profesional, es visto por el Gobierno como una garantía de continuidad institucional. Caputo lo calificó como un funcionario «intachable» y destacó su trayectoria, recordando incluso que Lines se alejó del organismo durante los años de intervención de Guillermo Moreno, lo que refuerza su imagen de independencia técnica.

El trasfondo de la disputa radica en la «nueva canasta» de consumo que Lavagna buscaba implementar. Este cambio metodológico otorgaba un mayor peso a los servicios públicos, el transporte y las comunicaciones, rubros que han registrado fuertes aumentos recientemente debido a la quita de subsidios. Según trascendió, el Gobierno temió que esta nueva fórmula arrojara un número de inflación más alto que el sistema actual, lo que podría empañar el relato oficial de una desinflación consolidada.

Al respecto, el ministro Caputo fue tajante al explicar la postergación del nuevo índice: “Le dije a Pedro Lines que vamos a mantener el mecanismo actual hasta que el proceso de desinflación esté totalmente consolidado”. Desde el Palacio de Hacienda argumentan que cambiar la metodología en este momento generaría suspicacias innecesarias y que prefieren esperar a que los niveles de inflación converjan a parámetros internacionales antes de actualizar los ponderadores de consumo de los hogares argentinos.
En su carta de despedida, Marco Lavagna evitó entrar en polémicas directas, aunque resaltó que durante su gestión se logró avanzar en la mejora de las estadísticas públicas y el sistema estadístico nacional.
