Patricia Buckmayer, concejal electa por La Libertad Avanza en Montecarlo y vicedirectora en una escuela primaria, publicó en sus redes sociales una imagen generada por IA de un Ford Falcon verde, símbolo del terrorismo de Estado en Argentina, con la frase: “Ford Falcon, con un baúl mejorado apto para acarrear zurditos llorando”. La publicación, rápidamente eliminada, fue ampliamente difundida y generó repudio en medios locales y provinciales.
El Falcon verde es recordado por haber sido utilizado por grupos de tareas durante la última dictadura militar para secuestrar personas. El uso de esta imagen como burla o amenaza hacia sectores ideológicos contrarios fue considerado por muchos como una forma de apología al Terrorismo de Estado.

Desde el Instituto de Macroeconomía Circular, Roque Gervasoni exigió que Buckmayer no asuma su banca y llamó a tomar medidas para frenar «el discurso del odio».
Repercusión:
Diversos medios de comunicación, señalaron la gravedad del hecho, en particular por tratarse de una trabajadora de la educación. La concejal electa no solo representa a una parte de la ciudadanía en el Concejo Deliberante, sino que también esta a cargo de la enseñanza de niñas y niños. Su posteo abrió un fuerte debate sobre el rol de los funcionarios públicos y el respeto por la memoria histórica.
El Concejo Deliberante de Montecarlo ya recibió pedidos formales para que la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos participe de una sesión especial y exprese su rechazo. También se evalúan mecanismos institucionales que podrían impedirle asumir su cargo, en caso de que se consideren sus dichos como incompatibles con el ejercicio de la función pública.
En un país que ha construido políticas de memoria, verdad y justicia durante décadas, gestos como este no pasan desapercibidos. La reivindicación del Falcon verde no es una simple “opinión polémica”: es una ofensa directa a los valores democráticos y a las víctimas del terrorismo de Estado. Lo que está en juego no es solo una banca, sino el sentido colectivo de nunca más.
