Este viernes 23 de enero de 2026 quedó inaugurado en Montecarlo el espacio cultural Puerto Escondido, que funciona dentro de la Escuela de Música Atahualpa, ubicada en la casa de Rula Cancino. La apertura coincidió con el Día del Músico y se vivió como un hecho cargado de simbolismo para la comunidad artística local.
Puerto Escondido es un espacio funcional que se integra a la escuela creada y dirigida por el propio Rula Cancino hace 29 años. Actualmente el proyecto pudo concretar su inauguración formal, con sectores especialmente nombrados en homenaje a grandes referentes musicales: la barra Gustavo Cerati, la estación Charly García, la plaza Luis Alberto Spinetta, el salón Ramón Ayala y otros espacios dedicados a artistas internacionales como The Beatles.
“Además del Día del Músico, hoy también es el cumpleaños de mi madre”, recordó emocionado Rula, quien explicó que heredó la casa y también “el deber de que siempre se viva la música”. El nombre Puerto Escondido surge de una película y dialoga con la canción emblemática La Balsa, de Tanguito: “Pienso que en el naufragio debe haber un puerto”, reflexionó.

Para el músico y docente, el lugar no es solo una escuela, sino un punto de encuentro. “Muchos padres querían conocer el espacio donde iban sus hijos. Esto es un espacio para encontrarse, para conocerse. Yo me encontré acá”, afirmó. Destacó además la llegada constante de personas de Brasil, Paraguay, turistas y directores de cultura de distintos municipios de Misiones interesados en la experiencia.
Actualmente la escuela cuenta con unos 60 alumnos, desde los 9 años en adelante, incluyendo adolescentes y adultos mayores. “Con recorridas en bicicleta empecé a entender el contexto cultural de Montecarlo, que tiene una raíz valiosísima”, señaló Rula, al tiempo que se definió como “un eslabón” de una cadena cultural que va desde el folklore de Los Junqueros hasta el rock de La Cripta.
Rula remarcó el fuerte rol social del espacio: muchos alumnos estudiaron de forma gratuita y, según contó, “ocho chicos salieron de la droga acá”. “Es un espacio seguro; la clase de guitarra no es solo una hora y chau, también es dialogar”, explicó.
En la escuela también aprenden chicos con autismo y con TDA, reforzando el perfil inclusivo del espacio. En paralelo, de la institución ya surgieron ocho profesores de música que continuaron su formación y hoy se desempeñan como docentes, lo que marca el impacto educativo de la escuela a lo largo de los años.
En la escuela también aprenden chicos con autismo y con TDA, reforzando el perfil inclusivo del espacio. En paralelo, de la institución ya surgieron ocho profesores de música que continuaron su formación y hoy se desempeñan como docentes, lo que marca el impacto educativo de la escuela a lo largo de los años.
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