Luego del trágico siniestro vial del pasado 20 de junio, que le costó la vida a tres personas (una madre joven, su hijo de cuatro años y una adolescente) en la Ruta Nacional 12, la comunidad de Santo Pipó se movilizó en reclamo de medidas concretas. La intendente Claudia Acuña anunció ayer jueves el inicio de obras urgentes en el barrio Apepú, uno de los sectores más afectados, a la altura del arroyo homónimo.
Las medidas incluyen la instalación de luminarias, la apertura de una calle paralela para evitar la circulación directa sobre la ruta, y el pedido formal a Vialidad Nacional para construir colectoras, mejorar banquinas y reforzar la señalización horizontal y vertical. También se gestionó la colocación de un radar de control permanente y se solicitó a EMSA garantizar iluminación constante en los accesos.
Estas acciones son el resultado de la presión vecinal, que se expresó a través de una caminata multitudinaria desde la terminal vieja hasta la Municipalidad. “Es impresionante la velocidad de los vehículos y la ausencia total de iluminación en una zona urbana”, señalaron familiares de víctimas, quienes además recordaron que en octubre pasado otro vecino fue atropellado en ese mismo tramo.
La conmoción generada por las muertes de Priscila Venegas (22), su hijo Gael Zárate (4) y Yamila Venegas (15) forzó al municipio a actuar con rapidez. A pesar de que las obras fueron anunciadas, la comunidad continuará en estado de alerta hasta ver resultados concretos.
Fuente y foto: LVM
