La Cámara de Diputados se prepara para una sesión de alta tensión política, en la que el oficialismo intentará aprobar modificaciones a la Ley de Glaciares, con el respaldo de aliados que le permitirían alcanzar los votos necesarios.
Según estimaciones recogidas en el Congreso, el oficialismo contaría con alrededor de 140 votos, sumando apoyos de sectores aliados, incluidos legisladores peronistas de provincias cordilleranas, lo que le daría margen para avanzar con la sanción definitiva del proyecto.
La iniciativa ya cuenta con dictamen favorable tras un plenario de comisiones y propone cambios que permitirían ampliar las actividades económicas, especialmente vinculadas a la minería, en zonas que hasta ahora estaban protegidas, como áreas periglaciares.
El debate no estará exento de confrontación. Desde la oposición anticiparon que la sesión estará atravesada por fuertes cuestionamientos al Gobierno, en especial dirigidos al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de polémicas que afectan al oficialismo.
En este contexto, se espera una jornada extensa y cargada de cruces políticos, donde además de la discusión ambiental, se pondrán en juego tensiones más amplias dentro del escenario nacional.
La Ley de Glaciares, sancionada en 2010, establece la protección de los glaciares como reservas estratégicas de agua dulce y limita las actividades industriales en esas zonas. Los cambios impulsados buscan redefinir esos alcances y otorgar mayor poder a las provincias en la toma de decisiones sobre sus territorios.
Mientras tanto, organizaciones ambientalistas y sectores opositores ya expresaron su preocupación por el posible impacto de la reforma, anticipando un debate que excede lo legislativo y se proyecta también en la discusión pública sobre el modelo de desarrollo y la protección de los recursos naturales.
