Este 10 de diciembre asumieron 20 nuevos diputados y diputadas provinciales y se eligieron las autoridades legislativas para 2025-2026. Ninguna mujer ocupará la presidencia ni las vicepresidencias, algo que no ocurre desde hace 36 años.
Con la jura de los 20 diputados electos el pasado 8 de junio, la Cámara de Representantes de Misiones dio inicio formal al nuevo período legislativo 2025-2026. En la sesión preparatoria también se designaron las autoridades que conducirán el cuerpo durante el próximo año. El dato que no pasó desapercibido es la ausencia total de mujeres en los cargos clave de la mesa directiva. Ni la presidencia ni las vicepresidencias 1.ª y 2.ª serán ocupadas por legisladoras, rompiendo una tendencia que había mostrado avances en los últimos años.

El único antecedente de una mujer al frente del Parlamento misionero sigue siendo el de Mabel Marelli (UCR), quien presidió la Cámara entre 1988 y 1989, hace exactamente 36 años.
A pesar de que hay legisladoras electas e ingresantes como Paula Franco , Arabela Soler, Carolina Butvilofsky, Bárbara Steckler o Rita Flores, entre otras, ninguna ocupa la presidencia ni vicepresidencias principales del cuerpo, espacios de alta visibilidad y decisión en la agenda parlamentaria y política. Algunas integran nuevos bloques legislativos, sin embargo, ninguna de ellas representa actualmente a los bloques parlamentarios como titular que permite poseer la misma visibilidad o poder de negociación que sus pares varones.
Brecha entre número y poder real
La Cámara de Representantes de la provincia de Misiones está compuesta por 40 legisladores en total. De ese total, 15 son mujeres y 25 son hombres, lo que representa aproximadamente un 37,5 % de mujeres y 62,5 % de hombres en el conjunto del cuerpo legislativo provincial.
Aunque la ley de cupo y los avances en materia de igualdad han permitido que haya diputadas en la Legislatura, las mujeres siguen sin ocupar lugares centrales en la conducción política del Parlamento misionero.
¿Por qué importa esto? Que las mujeres no lideren bloques ni presidan la Legislatura no es una excepción menor: estos cargos definen qué temas se priorizan, cómo se organiza el debate y qué proyectos avanzan con mayor impulso. La falta de acceso de las mujeres a estas posiciones refuerza brechas de poder persistentes y limita la capacidad de representación de intereses que afectan de manera diferenciada a la mitad de la población.
