A un mes del trágico siniestro vial ocurrido en el puente sobre el arroyo Yazá, en Campo Viera, que dejo la provincia de Misiones en luto. El 26 de octubre, un día previo a las elecciones legislativas para elegir diputados nacionales en todo el país, un colectivo de la empresa Sol del Norte cayó al cauce del arroyo tras colisionar frontalmente con un automóvil, hecho que dejó nueve personas fallecidas y 29 heridos de distinta gravedad.
Los días posteriores fueron de extrema tensión. Mientras los equipos de rescate trabajaban entre la oscuridad, el agua y los restos del micro, los hospitales públicos de Oberá y Posadas atendían a decenas de sobrevivientes con fracturas, contusiones y heridas múltiples. A los nueve días del hecho, una de las jóvenes heridas continuaba en terapia intensiva con asistencia respiratoria, mientras que otros pasajeros permanecían internados en salas generales con tratamientos prolongados.
Los testimonios de quienes lograron sobrevivir revelan la magnitud del horror. Una de las pasajeras relató en redes sociales cómo logró salir por una de las ventanas del micro semihundido y, pese al shock, ayudó a sacar a otros viajeros atrapados. Otro sobreviviente aseguró que el automóvil “se cruzó de frente” y que no hubo tiempo para maniobrar, una hipótesis que coincide con las primeras líneas de investigación.
El relato de los rescatistas también estremeció a la provincia. Quienes llegaron primero describieron una escena caótica: el micro inclinado dentro del arroyo, pasajeros atrapados, gritos, agua entrando a la unidad y la urgencia de trabajar contrarreloj para salvar la mayor cantidad de vidas posibles. “Nunca vimos algo así”, confesó uno de ellos.


Más allá del dolor inmediato, el siniestro volvió a poner bajo la lupa un punto crítico de la Ruta Nacional 14. El puente del arroyo Yazá registra múltiples accidentes desde 2011 y ya suma más de una decena de víctimas fatales. Vecinos y transportistas vienen advirtiendo desde hace años sobre problemas de visibilidad, curvas peligrosas y estructuras de contención insuficientes.
En el plano judicial, avanza la investigación que busca determinar responsabilidades. Entre las pruebas incorporadas, un audio atribuido al conductor del automóvil (en el que se lo escucharía manejar de manera riesgosa) está siendo analizado, mientras que pericias toxicológicas habrían confirmado que presentaba alcohol en sangre al momento del impacto. Esto abre nuevas líneas en la causa y profundiza las preguntas sobre controles y prevención.

Mientras tanto, la comunidad continúa atravesando un duelo colectivo. Familias que perdieron a sus seres queridos, sobrevivientes que aún lidian con el trauma físico y emocional, y un pueblo entero que reclama mejoras en la infraestructura vial para que tragedias como esta no vuelvan a repetirse.
