En una mañana atravesada por la memoria y la emoción, el cielo posadeño se convirtió en escenario de un homenaje tan inesperado como profundamente simbólico. A bordo de su avión histórico, el piloto y mecánico aeronáutico Julio Rivero realizó un sobrevuelo con la bandera argentina desplegada, en honor a los veteranos y caídos de la Guerra de Malvinas, dejando una postal imborrable para quienes lograron presenciarla.
La acción tuvo lugar cerca de las 7:20, cuando Rivero efectuó dos pasadas a baja altura sobre el río Paraná, frente al monumento a Malvinas en la costanera. Desde su aeronave, desplegó la enseña nacional en un gesto que definió como “un pequeño grano de arena para que no olvidemos”, sintetizando el espíritu de una iniciativa cargada de respeto y compromiso.

Aunque no es excombatiente, su vínculo con la causa es profundo. En 1982, siendo joven, se presentó como voluntario en el centro de reclutamiento de la Plaza San Martín, impulsado por el fervor patriótico de la época. Décadas después, ese mismo sentimiento lo llevó a concretar este homenaje aéreo que, según contó, venía postergando hasta que “se alinearon los planetas”.
El avión utilizado también tiene su propia historia: fue fabricado entre 1946 y 1947 y diseñado para ser operado por pilotos lisiados tras la Segunda Guerra Mundial, por lo que puede manejarse completamente con las manos. Restaurado y mantenido por el propio Rivero, luce colores patrios y la silueta de las Islas Malvinas, convirtiéndose en un símbolo volador de memoria e identidad.
Más allá del impacto visual, el gesto de Rivero refleja una vida dedicada a la aviación y a la formación de nuevas generaciones. Desde su taller, trabaja junto a estudiantes de la Escuela Técnica “Benjamín Matienzo”, acercándolos a la práctica real. Su homenaje, breve pero contundente, logró que por unos minutos el cielo de Posadas hablara de historia, gratitud y memoria colectiva.
