Dos estudiantes de intercambio que llegaron a Montecarlo a través del programa intercultural de AFS, compartieron con Portal Misiones cómo viven su experiencia en la provincia y destacaron el afecto de la comunidad misionera como uno de los aspectos que más las marcó. Se trata de Valentina Pavesi, de 17 años y oriunda de Milán, Italia, y Daiane Dos Santos, de Minas Gerais, Brasil, quienes cursan sus estudios en la Escuela Normal Superior N.º 2 mientras conocen la cultura argentina desde adentro.
Valentina lleva 11 meses en el país y aseguró que este intercambio le permitió aprender español y descubrir una realidad muy distinta a la de su ciudad natal. «Estar en Montecarlo fue algo nuevo. Ya había hecho un intercambio en Irlanda, pero Argentina me gustó más. Los italianos somos muy fríos como personas y acá me sorprendió que la gente te salude en la calle y te muestre cariño aunque no te conozca», expresó. Incluso confesó que incorporó una de las costumbres más típicas de la región: «Aprendí a tomar mate y tereré. Me voy a llevar mi propio mate a Italia».
Por su parte, Daiane, que lleva tres meses en Montecarlo, también destacó las diferencias culturales entre ambos países. «Donde yo vivía no es típico tomar mate, así que fue algo completamente nuevo. Veo diferencias entre los argentinos y los brasileños, no solo por el idioma, sino también por la forma de pensar», comentó. Ambas jóvenes coincidieron en que la experiencia les permitió ampliar su mirada sobre otras culturas y fortalecer su crecimiento personal.
Además de recorrer Montecarlo, las estudiantes visitaron Buenos Aires y comenzaron a proyectar su futuro académico en Argentina. Valentina contó que, tras participar de la Expo Carreras, le gustaría estudiar Medicina en el país. Daiane, en tanto, evalúa distintas opciones universitarias y manifestó su interés por estudiar Derecho para, en un futuro, trabajar en política o en organismos internacionales como la ONU.
Desde AFS Montecarlo destacaron que este tipo de intercambios son posibles gracias al compromiso de las familias anfitrionas y de los voluntarios. «Argentina tiene una calidad humana que enamora a quienes llegan. Agradecemos mucho a Montecarlo y a sus familias porque sin ellas esta actividad voluntaria no sería posible», señalaron desde la organización, que cada año recibe a jóvenes de distintos países para vivir una experiencia de inmersión cultural en la comunidad.
