La comunidad paraguaya volvió a dejar una profunda huella cultural y emocional en Montecarlo durante el acto por el Día de la Independencia del Paraguay realizado en la Plazoleta de la Colectividad Paraguaya. En una jornada cargada de identidad, memoria y encuentro entre vecinos, hubo danzas tradicionales, música, chipa, mbejú y mate cocido compartido de manera gratuita, además de la presencia de instituciones, representantes de la Iglesia, medios de comunicación y familias de descendientes paraguayos.
En diálogo con Portal Misiones, Antonio Cañete, de 75 años e hijo de inmigrantes paraguayos, compartió su historia de vida y recordó la importancia que tuvo la cultura paraguaya en la construcción social de Montecarlo y gran parte de Misiones. Su madre era oriunda de San Juan, Paraguay, mientras que su padrastro provenía de Villa Rica. “Nací en Caraguatay, pero toda la vida me crié en Montecarlo”, contó Antonio, quien trabajó durante décadas como metalúrgico.
Uno de los aspectos que remarcó fue el valor del idioma guaraní, lengua oficial del Paraguay desde la Constitución de 1992 y una de las expresiones culturales más importantes de la identidad paraguaya. Sin embargo, recordó que durante su infancia muchas familias vivieron situaciones de discriminación por hablarlo. “En mi época fue totalmente prohibido el guaraní, como hijo argentino aprendí el idioma guaraní en las afueras”, expresó con emoción.
A pesar de esas dificultades, Antonio destacó el orgullo de mantener vivas las raíces culturales heredadas de sus padres y dejó un mensaje para las nuevas generaciones misioneras con ascendencia paraguaya: “De mi parte les deseo una feliz estadía y que traten de aprender guaraní en lo posible”. Además, reflexionó sobre las similitudes culturales entre Misiones y Paraguay: “Tenemos muchos lazos comunes de la cultura que me enseñaron mis padres, les doy gracias”.
El acto realizado en Montecarlo reflejó precisamente esa integración histórica entre ambos pueblos. La inmigración paraguaya tuvo un rol fundamental en el crecimiento económico, cultural y social de Misiones, aportando mano de obra, costumbres, gastronomía, música y tradiciones que hoy forman parte de la identidad cotidiana de muchas localidades de la provincia. En Montecarlo, donde conviven diversas colectividades, la comunidad paraguaya continúa siendo una de las más activas y representativas, manteniendo vivo el espíritu de hermandad entre vecinos y generaciones.
