Este martes 9 de diciembre, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) lleva adelante el paro nacional con movilización anunciado días atrás, en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. La jornada de protesta incluye marchas en todo el país y una fuerte presencia sindical en el Congreso, donde el oficialismo busca avanzar con el proyecto.
ATE sostiene que la reforma propuesta es “regresiva” y afecta derechos históricos, como la estabilidad laboral, los convenios colectivos, las indemnizaciones y la estructura del empleo público. Desde el gremio remarcaron que el paro de hoy es una respuesta directa a lo que consideran un avance sobre el conjunto de los trabajadores estatales.
La tensión escala en medio de un escenario político sensible. Mientras el sindicato endurece su postura y moviliza a miles de empleados públicos, el Gobierno nacional anunció que descontará el día a todos los trabajadores que se sumen a la medida de fuerza. Autoridades del Ejecutivo argumentaron que “quien no trabaja, no cobra”, mientras que desde ATE calificaron la decisión como una “presión indebida” y un intento de limitar el derecho constitucional a la protesta.
Aun frente a los descuentos, la dirigencia nacional de ATE confirmó la continuidad del paro y reafirmó su rechazo al paquete laboral. También exigió la apertura urgente de paritarias, la convocatoria a mesas sectoriales y el cumplimiento de acuerdos pendientes, especialmente en materia de recategorizaciones, contratos y pases a planta.
La jornada de hoy marca un nuevo capítulo en el enfrentamiento entre el Gobierno y los gremios estatales, en un contexto donde la discusión por la reforma laboral se convierte en uno de los ejes centrales del debate político y social del país.
