La cardióloga infantil Érica Tomás Osorio alertó sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano de las enfermedades cardiovasculares en la infancia. En diálogo con Portal Misiones, la especialista explicó que, aunque la cardiología infantil existe en Argentina desde hace más de 50 años, todavía es una especialidad poco conocida por gran parte de la población. «En Argentina nace 1 de cada 100 niños con algún tipo de cardiopatía congénita», señaló, y remarcó que la prevención comienza desde el embarazo.
La médica explicó que las cardiopatías congénitas son enfermedades presentes desde el nacimiento y que no deben confundirse con los problemas cardiovasculares que aparecen en la adultez como consecuencia de malos hábitos. «Nosotros trabajamos desde el período prenatal hasta los 16 años. No es lo mismo un niño que nace con una cardiopatía que un adulto que desarrolló una enfermedad cardíaca por la mala alimentación, el estrés o el sedentarismo», indicó. Además, aclaró que la evaluación cardiovascular infantil requiere criterios específicos, ya que existen diferencias propias del desarrollo de los niños.
Uno de los motivos de consulta más frecuentes son los soplos cardíacos. Según Tomás Osorio, un soplo «es un ruido que se escucha con el estetoscopio», pero no todos representan una enfermedad. «Hay soplos inocentes y hay soplos patológicos. Muchas veces son la primera señal de que algo no está bien y la única manera de determinarlo es mediante la evaluación de un especialista», afirmó. También destacó que es normal que muchos pediatras deriven estos casos, ya que diferenciar un soplo benigno de uno que requiere tratamiento demanda una formación específica en cardiología infantil.
Por otra parte, la profesional manifestó su preocupación por el aumento de factores de riesgo en edades cada vez más tempranas. «Es muy doloroso ver en el hospital niños de nueve años con un corazón de una persona de 60», expresó. Entre las principales causas mencionó el sedentarismo, el exceso de pantallas, la falta de actividad física y la mala alimentación. En ese sentido, recomendó fomentar hábitos saludables como jugar al aire libre, caminar, reducir el tiempo frente a dispositivos electrónicos, disminuir el consumo de sal y golosinas y promover una correcta hidratación. «Hay muchos niños que no saben tomar agua, parece mentira, pero es verdad», sostuvo. Actualmente, la doctora atiende en el Hospital SAMIC de Eldorado, en el Sanatorio de Montecarlo y en el Sanatorio Cuidar de Puerto Piray.

