El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una fuerte reacción política y diplomática global al afirmar en un mensaje dirigido al primer ministro de Noruega que, tras no haber sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2025, “ya no se siente obligado a pensar puramente en la paz”. La declaración fue publicada y confirmada por la oficina del líder noruego, Jonas Gahr Støre, y ha reavivado tensiones con aliados europeos y cuestionamientos sobre la orientación de la política exterior estadounidense.
El texto, compartido inicialmente a través de medios internacionales, vincula directamente el rechazo del Nobel con la estrategia del mandatario para reforzar la influencia de Washington en el Ártico y, en particular, su insistente reclamo de control o “control total y completo” sobre Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía del Reino de Dinamarca. Trump sostuvo que su país no estará seguro “a menos que tengamos completo control de Groenlandia”, una postura que ya había tensado relaciones con Londres, Copenhague y Bruselas en los últimos meses.
En su mensaje, Trump mencionó que, según él, el Comité Nobel debería haberlo reconocido por “haber detenido ocho guerras más”, una aseveración que ha sido cuestionada por observadores internacionales y analistas de política exterior, quienes recuerdan que el comité que otorga el Nobel es independiente y no responde directamente al gobierno noruego. El primer ministro Støre se encargó de aclarar ese punto, subrayando que no corresponde a su país decidir el premio.
La controversia llega en un momento de especial tensión transatlántica. La insistencia de Trump en Groenlandia, estratégicamente ubicado en el Ártico y rico en recursos naturales, se ha convertido en un punto crítico con aliados europeos dentro de la OTAN, muchos de los cuales rechazan cualquier intento de alterar la soberanía de territorios aliados o imponer cambios unilaterales que puedan poner en riesgo el acuerdo de defensa colectiva.
