El Ministerio de Economía de la Nación difundió un informe en el que proyecta que la huelga nacional convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para este jueves tendrá un impacto económico negativo de aproximadamente 575 millones de dólares. Según las estimaciones oficiales, esta cifra responde a la parálisis parcial de diversas actividades productivas y de servicios, aunque desde el Palacio de Hacienda subrayaron que el costo final dependerá estrictamente del nivel de adhesión real que se registre a lo largo de la jornada.
Desde el entorno del ministro de Economía indicaron que el cálculo se basa en un escenario de acatamiento moderado, que oscila entre el 30% y el 50% según el sector. El Gobierno sostiene que la medida de fuerza muestra un «bajo acatamiento» en comparación con huelgas históricas, apoyándose en la operatividad de ciertas líneas de transporte, el funcionamiento de aplicaciones de movilidad y la apertura de numerosos comercios que decidieron no plegarse al reclamo sindical.
La medida de fuerza de la central obrera se realiza en un clima de alta tensión política, marcado por el rechazo a la reforma laboral que se debate en el Congreso y el reciente cierre de la fábrica de neumáticos FATE. Mientras que la CGT califica la huelga como una respuesta legítima ante la crisis industrial y la pérdida de derechos, el Ejecutivo nacional minimiza el impacto de la protesta, argumentando que la sociedad prioriza la continuidad laboral frente a los métodos de presión de las cúpulas sindicales.
Para contextualizar la magnitud de la pérdida, las autoridades compararon esta proyección con paros generales anteriores, como el de mayo de 2024, que alcanzó un costo de USD 544 millones con una inactividad más profunda. En esta ocasión, el oficialismo confía en que la actividad económica no se verá severamente resentida, reafirmando su intención de avanzar con el plan económico vigente y las reformas estructurales a pesar del descontento manifestado en las calles.
