El escándalo del “Diezmogate” sigue creciendo en Misiones y pone en jaque a Adrián Nuñez, líder de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia y hombre de confianza de Karina Milei y Martín Menem. A las acusaciones de extorsión a empleados de ANSES y PAMI se suma ahora una filtración explosiva: un chat atribuido a Nuñez donde consulta a su mano derecha, Mario Pérez Miranda, sobre los “diezmos faltantes” del mes. Según el mensaje, el elegido de los Milei estaría al tanto de los movimientos y controlaría los aportes, mientras Pérez Miranda actuaba como el ejecutor de la recaudación.
La denuncia, que estalló tras una reunión en Oberá con 11 funcionarios de organismos nacionales, señala que Pérez Miranda exigía el 10% de los sueldos —unos $300.000 mensuales por empleado— para un supuesto “fondo común” destinado a financiar campañas y candidaturas de LLA. Los cálculos de los denunciantes estiman que el esquema recaudó cerca de 50 millones de pesos. Pruebas como capturas de pantalla, tickets y mensajes fueron entregadas al jefe de ANSES en Oberá, Guillermo Orsat, mientras el empresario Walter Rosner prometió elevar el caso a Buenos Aires.
“Pérez Miranda no pedía dinero a título personal ni lo depositaban en su cuenta”, reveló a La Voz de Misiones una fuente cercana a Nuñez. “Por su orden y disciplina en los armados políticos, se convirtió en el brazo ejecutor de Adrián para estos fondos”, agregó, destacando la confianza que inspiraba el acusado. Sin embargo, el chat filtrado sugiere que Nuñez no solo sabía del esquema, sino que lo supervisaba activamente.
Pese al intento de contactar a algunos de los implicados en este caso, fue imposible conseguirlo, ya que nunca atendieron esos intentos de dar la posibilidad de que den su versión de los hechos, si se pudo saber que en el entorno del abogado posadeño, referente clave de los Milei en Misiones, intentan minimizar el escándalo. “Esto es habitual en todas las fuerzas políticas; recaudan de sus militantes en la función pública”, justificó un referente libertario al sitio LVM. “En el PRO se pedía el 10% del sueldo a cada funcionario, y La Cámpora hacía lo mismo en el kirchnerismo”, afirmó, relativizando las acusaciones. Pese a esta defensa, la reacción en cadena de militantes —muchos incorporados al Estado tras la llegada de LLA al poder— disparó las denuncias y expuso grietas en el partido.
El silencio de Nuñez contrasta con la presión interna: desde LLA aún no definen su continuidad como líder provincial. El caso, que recuerda la caída de Ninfa Alvarenga —ex titular de PAMI en Misiones, eyectada tras audios que la mostraban exigiendo “diezmos”—, plantea dudas en algunos seguidores que fueron consultados, sobre la transparencia de un partido que prometió romper con las prácticas de la “casta”. Con chats, transferencias y testimonios en la mesa, el “Diezmogate” amenaza con escalar más allá de Misiones.

