En el marco del Día Provincial del Donante de Órganos, Belén Szewaga, fonoaudióloga de 24 años, compartió con Portal Misiones la experiencia que marcó su vida cuando, con apenas 11 años, junto a su familia decidió donar los órganos de su mamá tras su fallecimiento. Ocurrió en 2013, antes de la sanción de la Ley Justina, cuando eran los familiares quienes debían tomar la decisión de autorizar o no la donación.
«Por suerte ahora hay más eventos de concientización, pero todavía hay mucha ignorancia. La gente no se pone en el lugar del otro hasta que le pasa», reflexionó. Según explicó, uno de los momentos más difíciles es comprender el diagnóstico de muerte encefálica. «Tenés un familiar en una camilla que respira por una máquina y no entendés cómo funciona. En ese momento te notifican que falleció y te obligan a tomar una decisión tan difícil», recordó.
Para Belén, la clave está en generar empatía y pensar en quienes esperan un trasplante. «Creo que hay que ponerse en el lugar del otro. ¿Qué pasaría si mi mamá necesitara un órgano o la hija de alguien estuviera esperando uno?», expresó. Con el paso de los años, asegura que la decisión tomada por su familia le genera tranquilidad. «Me siento muy bien. Desde el desconocimiento pienso que habrá pedacitos de mi mamá rondando por ahí. Saber que pudo salvar vidas nos da mucho consuelo», afirmó.
La joven también buscó derribar uno de los mitos más frecuentes sobre la donación de órganos: la creencia de que los médicos «dejan morir» a un paciente para poder donar sus órganos. «Hay mucho desconocimiento sobre la muerte cerebral y sobre cómo funciona el cuerpo humano. No hablamos de un infarto. Es muy difícil ver a una persona respirando y entender que en realidad no lo hace por sí sola, sino que una máquina mantiene sus funciones», explicó.
La historia de Belén está profundamente ligada a la donación de órganos. Además de participar habitualmente en campañas de concientización, también es donante de sangre y plasma. Su padre fue el primer enfermero ablacionista de Misiones y del país, formó a numerosos profesionales a través del INCUCAI y actualmente integra la Unidad Central de CUCAIMIS, donde coordina la logística de los operativos de ablación y el traslado de órganos dentro y fuera de la provincia. Para Belén, hablar del tema es una forma de honrar el legado de su mamá y de ayudar a que más familias comprendan que, incluso en el momento más doloroso, una decisión puede significar una nueva oportunidad de vida para muchas personas.
