En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado, la abogada especialista en promoción de salud integrativa, Cintia Díaz, dialogó con Portal Misiones sobre la importancia de visibilizar la violencia gineco-obstétrica, una forma de violencia institucional y de género que atraviesa la atención ginecológica, el embarazo, el parto y el puerperio. “La violencia en todas esas etapas es violencia de género”, afirmó.
Díaz remarcó que una de las situaciones más frecuentes ocurre cuando las mujeres reciben presiones para realizarse cesáreas pese a querer un parto natural. “Si la mujer expresa que quiere tener un parto natural o una cesárea, se le debe respetar. La dueña y protagonista es la mujer y no el médico”, sostuvo. Además, señaló que en Argentina cerca del 60% de las mujeres terminan atravesando cesáreas, muchas veces por cuestiones vinculadas a la organización médica y económica del sistema de salud.
La especialista también recordó que la cesárea es una cirugía compleja y cuestionó las situaciones de maltrato denunciadas por pacientes. “Muchas mujeres realizan testimonios de la violencia que recibieron en la cesárea: las ignoran, les gritan, no escuchan sus pedidos. El primer contacto de su niño con el mundo es la violencia”, expresó.
En cuanto a las herramientas legales, explicó que existen dos normativas fundamentales: la Ley de Parto Humanizado y la Ley de Protección Integral de las Mujeres. Asimismo, indicó que las denuncias pueden realizarse en comisarías de la mujer, fiscalías, juzgados, a través de la Línea 137 o en la Defensoría del Pueblo.
Por último, Díaz pidió avanzar hacia un sistema sanitario más humano y empático. “Hay muchas cosas que en la vorágine de la profesión se realizan como una rutina y se olvidan del enfoque humano. Los profesionales deben tener un trabajo humanizado”, concluyó.
