por Redacción Central
En el marco de Octubre Rosa, mes de concientización y sensibilización sobre la prevención del cáncer de mama, la reconocida locutora nacional, periodista y trabajadora de medios Fernanda Durán brindó un testimonio tan conmovedor como esperanzador en el programa Protagonistas de Portal Misiones Radio Fernanda —quien además es mamá de dos jóvenes: Dana (23 años), psicóloga, y Zoe (21 años), estudiante del último año de la Licenciatura en Artes Audiovisuales (Cine)— relató su vivencia en primera persona tras recibir los resultados de sus últimos estudios de control que confirmaron que superó con éxito la enfermedad.
La alerta temprana y la clave del autoexamen
Pese a llevar un estilo de vida saludable —profesora de danza, no fumadora y con hábitos ordenados— y a realizarse rigurosamente sus estudios anuales de rutina con ecografías mamarias sin alteraciones, un signo de alerta imprevisto cambió su panorama.
"Un fin de semana, mientras dormía -destacó-, sentí que algo me pinchó en la mama izquierda. Al palparme, identifiqué una pelotita chiquitita de 1,5 cm". Su control anual estaba agendado para un mes después, en octubre. Sin embargo, la detección mediante la autoexploración la impulsó a acudir al médico al día siguiente.

"Si esperaba un mes más a mi turno de rutina, podría haber sido tarde. Por eso insisto tanto en la importancia del autoexamen en casa, en tocarse mientras uno se baña o en el día a día; ese paso previo fue exactamente lo que me advirtió y me salvó".
La noticia al aire y la entereza ante el diagnóstico
Tras realizarse una ecografía clasificada como BI-RADS 4 (sospechosa de malignidad) y una biopsia de urgencia, la confirmación médica llegó de una forma particular: mientras Fernanda se encontraba conduciendo su programa de radio a las 11 de la mañana.
"Me escribió el médico y, cuando me dijo 'sí, es cáncer', le respondí: 'Bueno, doctor, muy bien, ¿qué tengo que hacer?'". Con una fortaleza notable, permaneció una hora más al aire para finalizar su programa antes de dirigirse a la clínica.
"Nunca me enojé; de todo corazón entendí que esto venía por algo o para algo. Me mantuve con la voluntad y la certeza de que el proceso lo iba a tener que pasar, pero apoyada en la fe y con la convicción de que todo saldría bien".
El trabajo y la familia como refugio durante la quimioterapia
El tratamiento requirió una intervención quirúrgica seguida de intensas sesiones de quimioterapia que provocaron la pérdida del cabello. A pesar del desgaste físico y de haber enfrentado un subtipo agresivo de cáncer de mama (que se presenta en el 10 % al 15 % de los casos y crece rápidamente), la comunicadora tomó la decisión de no suspender su rutina ni sus responsabilidades profesionales.

"No pedí licencia ni suspendí nada; decidí que el trabajo iba a ser parte activa de mi tratamiento y me ayudaría a salir adelante". Incluso en las jornadas en que la quimioterapia la dejaba exhausta, sacaba fuerzas para cumplir con sus grabaciones en televisión y sus salidas en radio. Sostenida por su profesión, su fe y el amor incondicional de sus hijas, hoy, con el tratamiento concluido, afirma: "Siento una enorme paz interior y alegría de haber atravesado este proceso".
El llamado urgente a la consulta y al chequeo médico
Aprovechando el inicio del mes de visibilización, Fernanda dirigió un mensaje contundente para toda la comunidad:
"La recomendación principal es conocerse y escucharse el cuerpo. Ante la mínima molestia, un pinchazo, un cambio en la piel o cualquier cosa que se salga de la norma, hay que consultar de inmediato. No hay que tener miedo a hablar ni a hacerse los estudios. Si hay antecedentes familiares, con más razón hay que realizar los controles de forma periódica; llegar a tiempo marca toda la diferencia".
Asimismo, en la entrevista remarcó la importancia de que los hombres acompañen activamente a sus parejas y familiares, y que también venzan los prejuicios a la hora de realizarse sus propios chequeos preventivos.
