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16/10/2026 - Edición Nº30

Internacional

“El pan no puede ser un privilegio y el agua una mercancía disputada”.

León XIV denuncia la falta de voluntad política frente al hambre

07:57 | El Pontífice aborda cuestiones claves: la paradoja del hambre en un mundo tecnológicamente avanzado, la necesidad de una innovación agrícola respetuosa con la creación, acceso a la alimentación como derecho humano y el rechazo al uso de los alimentos como arma de guerra.


por Redacción Central


La Jornada Mundial de la Alimentación de este año se celebra bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”. León XIV se une al espíritu del lema y advierte de la paradoja de un mundo que avanza tecnológicamente mientras millones de personas siguen padeciendo hambre y pobreza. Para el Papa, esta realidad no es solo un problema económico o técnico, sino también una crisis ética que exige revisar el modelo de desarrollo: “el progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”.

Innovar sin ética no es progreso: es devastación

En este sentido, subraya que la innovación agrícola no puede medirse únicamente por la productividad o los beneficios, sino también por su contribución a la dignidad humana y a la protección del medioambiente: “La innovación que el mundo necesita no se mide únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser humano está llamado a preservar”.

Además, explica que el uso irresponsable de la tecnología “no sirve al bien común”, sino “a intereses egoístas” y advierte de los riesgos de una tecnología que agote los suelos o expulse a los campesinos de sus tierras “para sustituirlo por el frío cálculo financiero”.

El hambre no es inevitable: falta voluntad política y solidaridad

“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”. Con estas palabras, el Papa aborda el tercer punto de su mensaje, en el que tacha de “intolerable” que, en una época caracterizada por un progreso técnico sin precedentes, “el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada”.

También señala que “el acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental” y, por tanto, garantizar este derecho “es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional”.

Los alimentos no pueden ser un arma de guerra

En su mensaje, León XIV reclama que los alimentos queden al margen de la especulación financiera y de los intereses geopolíticos. “El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”, advierte, a la vez que pide superar la lógica de los beneficios inmediatos y asumir una responsabilidad con las generaciones futuras, protegiendo los recursos naturales y reconociendo el valor de los conocimientos tradicionales de los agricultores: “No se trata de rechazar el progreso tecnológico, sino de integrarlo con el saber del agricultor, que ha afianzado su conocimiento del suelo y del clima a lo largo de siglos de atenta observación”.

Un llamamiento a la responsabilidad internacional

El último punto de su mensaje León XIV insta a la FAO y a los Estados miembros a impulsar un nuevo orden alimentario mundial en el que la tecnología esté al servicio de la dignidad humana y del bien común. También propone destinar recursos de la industria armamentística a la investigación agrícola sostenible: “Los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados”.

El Pontífice concluye que el futuro dependerá de las decisiones que se tomen hoy: “Si sembramos una innovación sin ética, basada en el dominio despótico sobre la tierra y en la exclusión del débil, cosecharemos la aridez y la contienda. Si, por el contrario, la innovación nace del respeto al orden natural y de la justicia hacia los hambrientos, el mañana traerá consigo una mesa colmada que sacie a la humanidad”.