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21/10/2026 - Edición Nº35

Misiones

Historia que trasciende la estadística médica para convertirse en una lección de vida.

La historia de Liliana Seewald: cáncer agresivo, cirugía compleja y vuelta al aula

10:14 | La de Liliana (Lili) Seewald, docente misionera y madre de dos niños, es una de ellas. Tras sobrevivir a un carcinoma microcítico de pulmón —un tipo de cáncer sumamente agresivo— e integrar el 0,01 % de la población que logra salir adelante tras un paro cardíaco de cinco minutos posterior a una neumonectomía, Liliana comparte su experiencia como un testimonio de resiliencia y concientización sobre la salud.


por Redacción Central



"Mi cirujano me dijo que pertenezco al 0,01 % de las personas que sobreviven a un cuadro así. Me dijo: 'Para que vos estés viva hoy acá, otras 9.999 personas se tuvieron que morir'. Es una frase muy fuerte que te marca para siempre." — Liliana Seewald.


Diez años de señales e ignorar los detalles: "El cuerpo habla"

 
 

Durante aproximadamente una década, Liliana convivió con episodios recurrentes de tos, fiebre y pequeños coágulos de sangre que eran diagnosticados sistemáticamente como asma, bronquitis o neumonías estacionales. En cada invierno, el tratamiento aliviaba temporalmente los síntomas, pero el problema de fondo permanecía silente.

No fue hasta mayo de 2022, tras sufrir episodios de neumonía cada vez más frecuentes y cercanos entre sí, cuando un médico local la derivó a un neumonólogo en la Ciudad de Eldorado. Una simple resonancia magnética reveló lo que durante ocho años había estado oculto: un tumor en el bronquio del pulmón derecho.

"Muchos años me quedé con ese diagnóstico de neumonía. Si hay algo frecuente, hay que buscar a un profesional específico en esa especialidad y consultar con alguien más. El cuerpo habla, te dice que hay algo más. Es fundamental prestarle atención al detalle y salir de la duda." — Liliana Seewald.


El impacto del diagnóstico y el motor de los hijos

La derivación urgente a profesionales de Posadas confirmó la peor sospecha: la biopsia arrojó un carcinoma de células pequeñas, invasivo y muy agresivo.

"Se me vino el mundo abajo. En ese momento la palabra cáncer era una mala palabra. Mis hijos tenían cuatro años y diez meses en ese momento. Durante dos semanas entré en un pozo depresivo y no paraba de llorar imaginando su vida sin su mamá." — Liliana Seewald.

Sin embargo, en el punto más oscuro, Liliana transformó el dolor en determinación. Decidió que, si le quedaban pocos meses de vida, sus hijos —Camila y Lucas— debían recordar a una madre feliz y no sumida en el llanto. Se aferró a su fe, a grupos de oración y a una convicción inquebrantable de luchar por su familia.


Doce horas en quirófano y un milagro médico

En la cirugía realizada en Posadas por el cirujano Dr. Edgar Vargas, las complicaciones no tardaron en surgir. El tumor había atrofiado el tejido circundante y, durante la intervención, la arteria pulmonar se rompió, generando una hemorragia severa que requirió la intervención de un cirujano cardiovascular y la difícil decisión familiar de extirpar el pulmón derecho completo.

Tras más de 12 horas en el quirófano y al intentar extubar a la paciente, Liliana sufrió un paro cardíaco de cinco minutos. A pesar de que el equipo consideraba que las probabilidades eran mínimas, el cirujano continuó con las maniobras de reanimación.

Su excelente estado físico previo —obtenido gracias a la práctica constante de ejercicios de salto (power jump)— preparó a su pulmón izquierdo y a su corazón para resistir el esfuerzo. A los pocos días, de manera insólita para el equipo de terapia intensiva, respiraba sin asistencia de oxígeno y pasaba a sala común.

 


Reaprender a vivir y el valor del "hoy"

Hoy, Liliana está libre de cáncer y cumple con los controles semestrales de rutina propios de todo paciente oncológico. Aunque su organismo sufrió una reorganización anatómica interna —su pulmón izquierdo y su corazón se desplazaron hacia el lado derecho de la cavidad torácica—, mantiene una rutina rigurosa de ejercicio aeróbico, musculación y remo para fortalecer su cuerpo y mantenerse saludable.

Volvió a dar clases frente al aula, comparte su testimonio con sus alumnos y dedica su día a día a disfrutar de las cosas cotidianas que antes pasaban desapercibidas: atarse el cabello, ponerse una remera sin dolor, correr con sus hijos o escuchar el canto de los pájaros por la mañana.


El mensaje de concientización para la comunidad

En el marco de las campañas de sensibilización sobre la salud y el cáncer, el testimonio de Liliana deja enseñanzas clave para toda la sociedad:

  • Escuchar al cuerpo y romper la postergación: No naturalizar síntomas crónicos como tos, sangrados o fatiga. Si un tratamiento no funciona o las afecciones se repiten, es vital buscar segundas opiniones con médicos especialistas.
  • La importancia de la actividad física: Mantener el cuerpo activo fortalece el sistema cardiovascular y respiratorio, siendo un factor determinante ante contingencias médicas complejas.
  • Enfocarse en lo positivo y acompañar: Rodearse de personas que sumen, mantener una actitud mental activa y valorar lo que sí se tiene.
  • Vivir el presente: Aceptar que la vida ocurre hoy y que el autocuidado es el primer paso para proteger a quienes amamos.