por Redacción Central
La historia de la reconocida dirigente política y gremial misionera Myriam Analia Comparin dio un giro trascendental hace casi nueve años, poco tiempo después de haber afrontado la dolorosa pérdida de su esposo, el exgobernador de Misiones Julio César Humada.
Durante un viaje a Mendoza junto a su hija menor, Ornela, sufrió un accidente imprevisto: una caída en la nieve que le provocó un dolor punzante en la parte derecha del pecho. A pesar de que siempre había sido sumamente rigurosa con el cuidado de su cuerpo y se había realizado chequeos médicos preventivos apenas cuatro o cinco meses antes, decidió no ignorar la molestia.
Al regresar a la ciudad de Posadas, acudió sola a la consulta con la Dra. Alejandra Méndez para someterse a una mamografía y a una ecografía detallada. El resultado de los estudios cambió su vida en un instante: la profesional detectó dos tumores en la mama derecha y uno en la axila. La urgencia fue confirmada de inmediato por la mastóloga Dra. Ruiz Díaz, quien le advirtió que debía intervenirse quirúrgicamente sin demora para preservar su vida.
El refugio en el afecto y la fuerza para sanar
El 17 de marzo del año 2017, comenzó un camino de profunda incertidumbre. Lejos de aislarse, Myriam decidió convocar a su núcleo afectivo más cercano —sus dos hijas, su yerno y su hermano— para pedirles expresamente que se convirtieran en su sostén y no la dejaran sentirse sola en ningún momento.
El 27 de abril de ese mismo año, se llevó a cabo la cirugía de mastectomía y vaciamiento axilar, confirmándose la presencia de metástasis en los ganglios linfáticos. A partir de ese momento, inició una etapa de alta exigencia física y mental que incluyó 16 sesiones de quimioterapia y 28 de radioterapia. Pese al desgaste del tratamiento, descubrió una fortaleza interior inquebrantable. Jamás se quedó en cama: continuó con su labor gremial, comenzó a pintar, a escribir y a practicar actividades como zumba y pilates para mantenerse en movimiento.
Asimismo, destacó el acompañamiento integral que recibió a través del Instituto de Previsión Social (IPS) de Misiones, donde contó con asistencia psicooncológica y nutricional gratuita, sumado al apoyo concreto e incondicional de sus amigos, quienes estuvieron presentes en cada instancia.
Un llamado a la conciencia y a los controles permanentes
Hoy, a casi nueve años de aquel proceso, Miriam continúa realizando rigurosamente sus chequeos anuales completos y mantiene su tratamiento hormonal. Su objetivo al compartir esta vivencia es movilizar a la sociedad hacia la detección precoz.
Miryam enfatiza de manera directa el rol de las mujeres, especialmente en la provincia de Misiones, quienes con frecuencia asumen pesadas cargas familiares y laborales, postergando su propio cuidado personal para lo último. "No hay que romantizar el cáncer de mama: te salvás si realizás el tratamiento a tiempo", remarca con convicción. En este sentido, resalta la importancia de aprovechar la infraestructura pública disponible en la región, como el Instituto Misionero del Cáncer, que garantiza estudios y abordajes multidisciplinarios gratuitos.
Transformar la mirada y no rendirse
Esta prueba la llevó a un cambio profundo de actitud: aprendió a valorar la paz, rodearse de entornos saludables y elegir sabiamente las batallas cotidianas. Hoy dedica parte de su tiempo a acompañar y contener a otras pacientes que enfrentan diagnósticos oncológicos, transmitiéndoles una premisa que se convirtió en su lema de vida: "Insistir, resistir, persistir, pero nunca desistir"