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30/10/2026 - Edición Nº44

Misiones

OCTUBRE ROSA – CONCIENTIZACIÓN Y SALUD

Cáncer de mama: el testimonio de Elba Noguera que recuerda por qué un control a tiempo puede salvar vidas

09:53 | Después de atravesar una mastectomía, 25 sesiones de quimioterapia y 35 de radioterapia, Elba Noguera comparte su historia de lucha, fe y superación. Su experiencia deja un mensaje fundamental: vencer el miedo, realizarse los controles médicos y comprender que la detección temprana puede marcar la diferencia.




El cáncer de mama continúa siendo uno de los principales desafíos para la salud de las mujeres. Sin embargo, detrás de las estadísticas, los diagnósticos y los tratamientos existen historias de vida que permiten comprender la verdadera dimensión de la enfermedad y, fundamentalmente, la importancia de detectarla a tiempo.


En el marco del cierre de Octubre Rosa, el mes dedicado a la concientización sobre el cáncer de mama, Elba Noguera decidió compartir públicamente su experiencia, dejando un mensaje que trasciende su propia historia y se convierte en un llamado a toda la comunidad.

"El miedo me hizo perder un año a mí. No se dejen estar", expresó durante una emotiva entrevista radial, al recordar cómo el temor a enfrentar un posible diagnóstico la llevó a postergar durante doce meses una biopsia que le habían indicado los profesionales médicos.

Su testimonio pone de manifiesto una realidad que muchas veces acompaña a las enfermedades oncológicas: el miedo, la incertidumbre y la tendencia a postergar consultas o estudios por temor a recibir una mala noticia.

Cuando el miedo retrasa una decisión fundamental

La historia de Elba comenzó cuando, durante una consulta médica en el Instituto Materno Infantil (IMI), le recomendaron realizarse una biopsia para determinar las características de una lesión mamaria. Sin embargo, el temor pudo más que la recomendación médica y decidió postergar el procedimiento. Un año después, ante la aparición de dolores más intensos, volvió a consultar. Fue entonces cuando su médica clínica, la doctora Andrea Rosmoser, intervino para conseguir una evaluación urgente con el mastólogo doctor Pereira.

El 24 de marzo recibió el resultado que cambiaría su vida: tenía un cáncer de mama invasivo. La respuesta médica fue inmediata. El 7 de abril, apenas dos semanas después, fue sometida a una mastectomía y a un vaciamiento ganglionar axilar, luego de comprobarse el compromiso de cinco de los trece ganglios analizados. "Sentí que el mundo se me derrumbaba", recordó Elba, aunque destacó las palabras de su médico, quien le transmitió que enfrentarían juntos la enfermedad. A partir de ese momento comenzó un proceso exigente, tanto desde lo físico como desde lo emocional.

La detección temprana puede cambiar el pronóstico

La experiencia de Elba permite poner el foco en uno de los mensajes más importantes de las campañas de prevención del cáncer de mama: no esperar a sentir dolor o descubrir un bulto para consultar a un profesional. El cáncer de mama puede desarrollarse sin provocar síntomas evidentes durante sus primeras etapas. Por eso, los controles periódicos y los estudios indicados por los equipos médicos resultan fundamentales.

La mamografía permite identificar lesiones que, en muchos casos, todavía no pueden detectarse mediante la palpación. 

En Misiones, el Instituto del Cáncer recomienda, para mujeres de riesgo promedio y sin síntomas, realizar una mamografía cada uno o dos años entre los 50 y los 69 años. En personas con antecedentes familiares, factores de riesgo particulares o síntomas, los profesionales pueden indicar controles a otras edades y con diferente frecuencia.

Es importante recordar que el autoexamen no reemplaza la mamografía ni la evaluación médica. También es fundamental consultar ante la aparición de cambios en la forma o el tamaño de una mama, bultos, alteraciones en la piel, secreciones por el pezón o cualquier modificación persistente que genere preocupación. La detección temprana permite iniciar tratamientos en etapas menos avanzadas y aumenta las posibilidades de obtener mejores resultados.

Una lucha sostenida por el amor a sus hijos

Después de la cirugía, Elba debió enfrentar 25 sesiones de quimioterapia y otras 35 de radioterapia. Fueron meses de esfuerzo, cansancio, incertidumbre y cambios profundos en su vida cotidiana. En ese camino encontró una motivación que la sostuvo especialmente: sus tres hijos.

Al salir del quirófano, recordó haberle pedido a Dios que le concediera tiempo para ver graduarse a su hija menor, Antonela. Esa promesa personal se transformó en uno de los motores de su recuperación. Su hija mayor, Fabiana, permaneció a su lado acompañándola en el hogar, mientras que Antonela logró completar su formación en Artes y Fotografía en Oberá, cumpliendo aquel sueño que su madre había abrazado durante los momentos más difíciles. La fe, el acompañamiento familiar y la confianza en los profesionales de la salud fueron pilares fundamentales durante el tratamiento.

La solidaridad también forma parte de la recuperación

Durante su permanencia en Posadas, donde debió realizar las sesiones de radioterapia, Elba encontró en las actividades artesanales una manera de sobrellevar la angustia y ayudar a otras personas. Mientras permanecía alojada en el hotel del Instituto de Previsión Social (IPS), confeccionó junto a una amiga cerca de 70 llamadores de ángeles. Posteriormente, ambas decidieron vender las artesanías y donar la totalidad de lo recaudado a la sala de quimioterapia Nocilia, con el objetivo de contribuir a la adquisición de medicamentos para pacientes que atravesaban dificultades.

Aquella iniciativa convirtió una experiencia personal dolorosa en una acción concreta de solidaridad.

Elba también destacó la atención recibida en el Instituto Misionero del Cáncer, que funciona en el ámbito del Hospital Madariaga, y agradeció especialmente a los profesionales que la acompañaron, entre ellos su oncóloga, la doctora Betania Macheroni, y la doctora Andrea Rosmoser.

Su reconocimiento alcanzó además al sistema de salud pública y a la obra social provincial, subrayando la importancia de disponer de servicios médicos, tratamientos y acompañamiento accesibles para quienes enfrentan enfermedades oncológicas.

La importancia de garantizar controles y tratamientos accesibles

La prevención y la detección temprana del cáncer de mama no dependen únicamente de una decisión individual.

También requieren un sistema sanitario capaz de garantizar consultas, mamografías, estudios complementarios, diagnósticos oportunos y continuidad de los tratamientos.

En una provincia como Misiones, donde numerosas familias viven alejadas de los principales centros de atención especializada, resulta especialmente importante fortalecer las campañas de concientización y facilitar el acceso a los servicios médicos.

Los operativos sanitarios, los mamógrafos móviles y las acciones de promoción de la salud constituyen herramientas valiosas para acercar los controles a las comunidades. Pero también es necesario trabajar sobre las barreras emocionales que muchas veces impiden consultar.

El miedo al diagnóstico, las dificultades económicas, las responsabilidades familiares y la falta de información pueden provocar demoras que terminan afectando las oportunidades de atención. Por eso, hablar del cáncer de mama, compartir experiencias y promover información médica confiable es también una forma de cuidar la salud de la comunidad.

"No tengan miedo, la vida vale la pena"

Actualmente, Elba continúa bajo tratamiento con medicación oral y controles médicos semestrales, mientras transita una nueva etapa de su recuperación. A pesar de las dificultades que debió enfrentar, decidió continuar trabajando y mantener una actitud de esperanza frente a la vida.

Su experiencia también modificó su manera de valorar lo cotidiano. Compartir un mate, disfrutar de la familia, contemplar una tarde de lluvia o simplemente despertar cada mañana adquirieron para ella un significado diferente. Al finalizar su testimonio, dejó un mensaje dirigido especialmente a quienes postergan una consulta o un estudio por temor a conocer el resultado:

"Le pido a la gente que no se deje estar, que no tenga miedo. El miedo me hizo perder un año a mí. Tenemos excelentes profesionales y salud pública; aprovechemos los operativos, los camiones mamográficos y cada posibilidad de hacernos los estudios a tiempo. La vida vale la pena".