Mientras Venezuela continúa enfrentando las consecuencias de los dos terremotos que sacudieron el norte del país, el periodista venezolano Jordan Flores describió un escenario crítico, con miles de damnificados, intensas tareas de rescate y denuncias de saqueos e impedimentos al trabajo de la prensa. En diálogo con Portal Misiones, el comunicador, quien reside en una ciudad de la periferia de Caracas afectada por el sismo, aseguró que la situación es «trágica».
«Yo me encuentro en una ciudad que fue afectada por el terremoto. El panorama es trágico; por los números establecidos, hay muchísimos más casos que los acordados oficialmente», afirmó. Además, señaló que la gravedad de la tragedia llevó a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) enviara 10.000 bolsas para cadáveres. Según explicó, siete estados del norte venezolano fueron afectados por los movimientos sísmicos y actualmente hay alrededor de 10.000 personas damnificadas, muchas de las cuales permanecen alojadas en escuelas, estadios y otros centros de evacuación.
Flores también relató que desde las primeras horas posteriores al desastre comenzaron los saqueos. «Primero fueron supermercados y farmacias, pero después hubo muchas denuncias de personas que ingresaban a las viviendas destruidas para llevarse dinero y otras pertenencias. Eso generó días de mucha tensión», indicó. Incluso denunció que algunos funcionarios policiales participaron de estos hechos. No obstante, destacó la solidaridad de la población venezolana, que respondió con donaciones de alimentos y otros insumos para asistir a los afectados.
Respecto a las tareas de rescate, explicó que más de 2.000 brigadistas y 58 perros especializados trabajan en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros. «Los perros fueron una pieza fundamental y la tecnología permitió avanzar mucho en las labores», sostuvo. Sin embargo, advirtió que el tiempo juega en contra de los equipos de emergencia. «Esto no es una lucha contra el clima, sino contra el tiempo. Mientras más horas pasan, menos posibilidades hay de encontrar sobrevivientes». Además, alertó que el Gobierno estima unas 600 réplicas y que la llegada de la temporada de lluvias representa un nuevo desafío, motivo por el cual muchas familias prefieren dormir en plazas y espacios abiertos por temor a nuevos derrumbes.
En cuanto a la situación del país, Flores señaló que la interrupción de servicios básicos no representó una novedad para muchos venezolanos. «En Venezuela los servicios básicos han sido paupérrimos desde hace años, así que en parte fue parte de la normalidad. Hay lugares donde ni siquiera hay servicio de gas», expresó, aunque aclaró que el transporte público ya volvió a funcionar con relativa normalidad. Finalmente, denunció restricciones al trabajo periodístico tras la militarización de las zonas afectadas. «Durante las primeras horas pudimos trabajar con normalidad, pero desde el viernes comenzaron las limitaciones. Los periodistas independientes tuvieron varios encontronazos con funcionarios y hasta hubo reporteros de televisión repudiados en vivo por oficialistas. La libertad de prensa sigue siendo una de las grandes deudas del país», concluyó.
