En una medida que busca generar mayor conciencia vial, la Municipalidad de Puerto Esperanza implementó un sistema mediante el cual los infractores de tránsito deberán cumplir trabajos comunitarios en lugar de abonar multas económicas.
La iniciativa surgió tras detectar que las sanciones monetarias resultaban poco efectivas. Según explicó la secretaria de Gobierno, Sandra Gamarra, muchos contraventores consideraban las multas “fáciles de pagar”, lo que no lograba modificar conductas peligrosas.
El nuevo sistema establece que, una vez cometida la infracción, el Juzgado de Paz determina la cantidad de horas y días de trabajo que deberá cumplir el infractor. Entre las tareas asignadas se encuentran limpieza, mantenimiento de espacios públicos y desmalezamiento en distintos puntos de la localidad.
Las faltas más frecuentes están vinculadas a ruidos molestos por escapes adulterados, circular sin casco o cruzar semáforos en rojo, situaciones que generan reiterados reclamos por parte de los vecinos.
Además, el sistema contempla una condición clave: los vehículos retenidos solo son devueltos una vez que el infractor cumple con la totalidad de las tareas asignadas y acredita su asistencia.
Uno de los aspectos destacados de la medida es el acompañamiento de las familias. Según indicaron desde el municipio, muchos padres respaldan la iniciativa e incluso colaboran para que los jóvenes cumplan con las tareas, entendiendo que se trata de una herramienta para generar responsabilidad y evitar reincidencias.
En paralelo, se reforzaron los controles y patrullajes, especialmente en horarios nocturnos, con el objetivo de reducir las infracciones y mejorar la convivencia en la ciudad.
Con esta propuesta, Puerto Esperanza apuesta a reemplazar la sanción económica por una experiencia directa de servicio a la comunidad, buscando no solo castigar la falta, sino también promover un cambio de conducta en los infractores.
