Manuel Adorni presentó este sábado su renuncia como jefe de Gabinete de la Nación, apenas 236 días después de haber asumido el cargo. La salida se produjo en medio de una creciente crisis política y judicial, marcada por una investigación por presunto enriquecimiento ilícito y cuestionamientos sobre la evolución de su patrimonio desde su llegada a la función pública.
La dimisión fue comunicada mediante una carta pública en la que el funcionario sostuvo que era víctima de una campaña en su contra y afirmó que buscará afrontar el proceso judicial fuera del Gobierno. Durante los últimos meses, el presidente Javier Milei había respaldado públicamente a Adorni pese al avance de las denuncias y las presiones políticas para que dejara el cargo.
La principal causa judicial que enfrenta investiga un presunto enriquecimiento ilícito, luego de que se detectaran inconsistencias entre su patrimonio declarado y el nivel de gastos e inversiones realizados durante su gestión. La investigación también analiza operaciones financieras, viajes y adquisiciones que quedaron bajo la lupa de la Justicia.
En las últimas semanas, además, crecieron las críticas por el uso de recursos oficiales durante viajes al exterior y por otras decisiones administrativas que profundizaron el desgaste político del funcionario. El escándalo generó tensiones dentro del oficialismo y reclamos de distintos sectores para que se apartara del cargo mientras avanzan las investigaciones.
Con la renuncia de Adorni, el Gobierno de Javier Milei deberá designar un nuevo jefe de Gabinete en un contexto de fuerte presión política. Mientras tanto, la causa judicial continuará su curso para determinar si existieron irregularidades patrimoniales o la comisión de otros delitos vinculados al ejercicio de la función pública.
