Este jueves 16 de abril, en las primeras horas de la mañana, Mario Peyer volvió a asumir como intendente de Caraguatay tras finalizar su licencia de 30 días, período en el que se puso a disposición de la Justicia en el marco de una causa por presunto abuso sexual denunciado por una empleada municipal.
El regreso a la función estuvo marcado por un clima de fuerte tensión durante el proceso administrativo de traspaso. En una oficina municipal colmada de trabajadores, vecinos, funcionarios y medios de comunicación, la entrega de llaves se convirtió en el momento más conflictivo de la jornada.
La intendenta interina Norma Gularte, acompañada por su secretario Mariano Recalde, demoró la entrega de las llaves, lo que generó cruces verbales con Peyer. Desde el entorno de Gularte argumentaron que no podían completar el procedimiento debido a la falta de la llave del área de Hacienda. En ese contexto, Peyer exigió que se cumpliera con la responsabilidad institucional, mientras que Recalde le pidió que se tranquilizara, lo que derivó en un intercambio más acalorado.


En medio de la discusión, el concejal Sergio Altamirano intentó intervenir, pero Peyer respondió: “Tranquilícese, Sergio, la Justicia ya discutirá con ellos”, en alusión al conflicto. Finalmente, la entrega se realizó con presencia policial y bajo un operativo encabezado por el subcomisario José Mendoza, segundo jefe de la Unidad Regional XV de Montecarlo, quien tuvo a su cargo garantizar el orden dentro del edificio.
Durante el acto, Peyer dictó el acta de asunción a su contadora Laura Lauman, en la que también presentó un descargo. En el documento, hizo referencia a situaciones que tomaron estado público en redes sociales, como el estado de la ambulancia municipal y supuestas irregularidades administrativas. Además, acusó a Gularte de haber incurrido en “calumnias e injurias” en su contra frente a distintos medios de comunicación, y sostuvo que deberá responder por sus dichos ante el Tribunal de Cuentas.
El procedimiento incluyó una inspección visual de las dependencias municipales y del inventario de bienes. En ese marco, Peyer solicitó copia del acta de asunción de la gestión interina y del inventario recibido en ese período. Sin embargo, según se informó, no fue entregada la llave correspondiente al área de Tesorería, que se encuentra bajo la órbita de Francisco Duarte.
Durante gran parte del proceso, Gularte mantuvo una postura de bajo perfil, con escasas intervenciones, mientras que su secretario continuó dando indicaciones en voz baja. El episodio reflejó el clima político tenso que atraviesa el municipio en medio de la causa judicial y las diferencias entre las partes involucradas.
