En vísperas del Día del Periodista, Daniel Santoro, periodista de investigación del diario Clarín, dialogó con Portal Misiones y expresó su preocupación por el contexto actual que atraviesa el periodismo en el país. Señaló que «tanto los populismos de izquierda como de derecha han intensificado los ataques a la prensa», lo que representa un desafío para el ejercicio libre de la profesión.
Daniel Santoro remarcó que, desde la asunción del presidente Javier Milei, “los ataques a periodistas aumentaron más de un 53%”. Según su análisis, la hostilidad hacia la prensa ya no se limita a los grandes medios de la capital, sino que se ha extendido a periodistas de distintas provincias, quienes muchas veces enfrentan presiones directas de autoridades locales. “Los acusan de estar ensobrados y, en muchos casos, deben cruzarse con sus agresores en la misma vereda”. En contraste, explicó que en la ciudad de Buenos Aires, la magnitud de la población ofrece cierta protección o anonimato que en otros lugares no existe.
Para Santoro, el desafío actual no es solo resistir las agresiones, sino también recuperar la confianza del público en un ecosistema mediático fragmentado, donde diarios, radios y redes sociales compiten por la legitimidad del mensaje. Frente a ese escenario, reafirmó que la misión del periodismo es clara: seguir informando con rigor, aun cuando eso incomode al poder «muchos nos odian, pero nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo. Al que no le gusta, cambia de página, apaga la radio. Eso es la democracia”
La libertad de expresión se presenta como uno de los principales desafíos en la nueva era digital. En un contexto donde abundan los discursos y se multiplican las plataformas para comunicar, la polarización también alcanza a la forma en que se ejerce y se percibe este derecho fundamental. “El ecosistema de medios hoy es más amplio y diverso, con la participación de redes sociales, y eso pone en discusión la hegemonía del medio tradicional”, señaló Daniel Santoro. Lejos de verlo como una amenaza, considera que este escenario obliga a los periodistas a reafirmar su rol como garantes del valor informativo y a fortalecer su función como pilar de la democracia.
