La Cámara de Diputados vivió una jornada caliente el miércoles 20 de agosto. Por un lado, logró imponer el veto presidencial a la ley de emergencia en discapacidad con más de dos tercios de los votos (172 a favor, 73 en contra y 2 abstenciones) revertiendo el rechazo de Milei. En paralelo, el oficialismo logró mantener el veto al aumento jubilatorio, con un resultado ajustado de 160 votos a favor, 83 en contra y 6 abstenciones, aunque no lograron los dos tercios necesarios para bloquearlo.
La diferencia estuvo en una combinación de presiones políticas y ausencias clave. Legisladores del PRO, La Libertad Avanza, UCR y bloques provinciales respaldaron el veto de Milei. Las ausencias esenciales fueron las de Tanya Bertoldi (Neuquén) y Dante López Rodríguez (Catamarca), ambos de Unión por la Patria, lo que terminó inclinando la votación.
El temario también incluyó otros puntos candentes: la extensión de la moratoria previsional y la asistencia para Bahía Blanca tras las inundaciones, aunque ninguno de estos proyectos logró avanzar por falta de apoyo. Además, Diputados dio luz verde al reparto automático de los ATN, en línea con el reclamo de los gobernadores.
La jornada fue una de las más tensas del año político. El jefe de Gabinete advirtió sobre las implicancias fiscales de dar luz verde a estos proyectos. En tanto, el vocero presidencial expresó que analizan mejorar las prestaciones por discapacidad, aunque ello no alcanzó para frenar la derrota legislativa.
Con los vetos ratificados, los proyectos ahora deberán ser debatidos por el Senado, donde también se necesita quórum de dos tercios para insistir. La jornada marcó una derrota del Gobierno en parte de la agenda social, pero también una victoria parcial en lo previsional.
