En menos de 24 horas, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) quedó sacudido por dos renuncias de alto impacto. Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida, y Georgina Giglio, a cargo del Índice de Precios al Consumo (IPC), dejaron sus cargos en medio de tensiones internas que sacuden uno de los organismos centrales para la producción de datos económicos clave.
Ambos indicadores (pobreza e inflación) contaban con metodologías actualizadas, respaldadas por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares del 2017-2018, que reemplazaría a las bases desactualizadas de 2004. Sin embargo, la Casa Rosada habría frenado su aplicación por temor a que reflejen de forma más precisa el deterioro del poder adquisitivo.
El titular del INDEC, Marco Lavagna, impulsaba estas revisiones metodológicas buscando una medición más realista. Sin embargo, su intención habría chocado con las presiones del Ejecutivo, lo que se suma al hecho de que su nombre circula como posible reemplazo de Luis Caputo al frente del Ministerio de Economía; a pesar de que ese cargo aún es una especulación.
El INDEC optó por respuestas escuetas y oficiales: en el caso de Giglio, se indicó que su salida obedece a “cuestiones personales”, aunque seguirá vinculada al organismo desde la Dirección Provincial de Estadística de Buenos Aires, y que a partir del 1° de septiembre será reemplazada por la economista Josefina Rim, con destacada formación internacional. En cuanto a Manzano, el comunicado habló de “diferencias de criterios y de gestión de equipos”, descartando que la ruptura impacte en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
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