El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa, volvió a quedar en el centro del debate tras asegurar que la actividad yerbatera no atraviesa una crisis, pese a los reclamos de productores en Misiones. En una entrevista, el funcionario sostuvo que el escenario actual responde a una transformación del sistema productivo y no a un colapso del sector, marcando una clara diferencia con el diagnóstico que se vive en las chacras.
Correa fue contundente al definir la situación: “no hay una crisis en la yerba mate” y explicó que lo que ocurre es “un cambio de modelo”, en referencia a la desregulación del mercado impulsada por el Gobierno nacional. Según su mirada, el nuevo esquema, basado en la oferta y la demanda, permitió mejoras en exportaciones y una estabilidad en el consumo interno, sin intervención estatal directa.
En ese sentido, el titular del INYM defendió el fin del sistema de precios regulados y cuestionó el modelo anterior. “El Estado le garantizaba una rentabilidad y eso trajo oportunismo”, afirmó, al tiempo que vinculó ese proceso con el crecimiento de la superficie cultivada y una sobreproducción que hoy impacta en los precios. También remarcó que actualmente “los precios se establecen por oferta y demanda”, consolidando el rumbo desregulado del sector.
Sin embargo, las declaraciones generan fuerte rechazo entre productores y trabajadores rurales, quienes advierten una caída drástica en la rentabilidad y dificultades para sostener la actividad. Mientras el INYM insiste en que se trata de un reacomodamiento del mercado, en territorio crecen las protestas y los pedidos de medidas urgentes, evidenciando una brecha cada vez más marcada entre la visión oficial y la realidad del sector yerbatero.
