La declaración de la escribana que intervino en la compra del departamento de Caballito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó nuevos interrogantes en la investigación judicial y profundizó las sospechas sobre cómo se realizó la operación inmobiliaria.
Según trascendió, la escribana confirmó que las vendedoras del inmueble aceptaron condiciones poco habituales para concretar la venta, como el diferimiento del pago por un plazo de doce meses. Este dato se suma a otras inconsistencias detectadas en torno a la compra, que ya estaba bajo la lupa por las condiciones financieras del acuerdo.
Además, se conoció que Adorni habría abonado solo una parte del valor total al momento de la firma, dejando el resto sujeto a un esquema de pago posterior, lo que refuerza las dudas sobre la transparencia de la operación.
Otro elemento que llamó la atención en la causa es que el hijo de una de las vendedoras visitó al funcionario en la Casa Rosada semanas antes de la escrituración, un dato que los investigadores analizan para determinar si existieron vínculos o gestiones previas que pudieran haber influido en la transacción.
La escribana, que ya había sido señalada por su participación en otras operaciones vinculadas al funcionario, declaró durante varias horas ante la Justicia en el marco de una causa que busca esclarecer el origen de los fondos y las condiciones en las que se adquirió el inmueble.
El caso se da en un contexto de creciente polémica en torno al patrimonio de Adorni, con cuestionamientos sobre la relación entre sus ingresos declarados y las operaciones inmobiliarias que realizó en los últimos años, lo que mantiene el foco político y judicial sobre el funcionario.
