La actividad yerbatera en Misiones atraviesa un momento crítico marcado por la caída de los precios y la desregulación del mercado, lo que está generando un fenómeno creciente: el traslado de trabajadores rurales hacia Brasil en busca de mejores condiciones laborales. Según datos del sector, una jornada de trabajo en el país vecino puede alcanzar los 50 mil pesos, duplicando lo que se paga actualmente en Argentina.
Según datos recientes, más de 40 mil trabajadores misioneros tramitaron documentación para trabajar en Brasil durante el último año, una cifra muy superior a los promedios históricos y que refleja la magnitud del fenómeno migratorio. A esto se suma que muchos lo hacen de manera informal, por lo que el número real podría ser aún mayor.
Desde la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) advirtieron que la situación es crítica. El subdelegado en Misiones, Carmelo Rojas, señaló que la caída del precio de la yerba impacta directamente en los trabajadores: “con los valores que se pagan no pueden subsistir”. Además, estimó que hasta el 50% de los tareferos busca empleo fuera de la provincia o en Brasil, mientras que quienes no pueden migrar terminan aceptando salarios muy bajos para sobrevivir.
La situación impacta directamente en miles de familias productoras. Desde el ámbito oficial advierten que el precio actual de la hoja verde —entre 180 y 220 pesos por kilo— no cubre los costos de producción, cuando debería ubicarse cerca de los 700 pesos para garantizar rentabilidad. Este escenario genera un fuerte desequilibrio en la cadena yerbatera y pone en riesgo la continuidad de pequeños y medianos productores, que constituyen la base del sistema productivo en la provincia.
Frente a este panorama, el Gobierno de Misiones y referentes del sector impulsan medidas para sostener la actividad, como la implementación de precios de referencia y el fortalecimiento de cooperativas. Sin embargo, la falta de regulación nacional y la concentración del mercado continúan siendo factores de preocupación. Mientras tanto, el éxodo de mano de obra hacia Brasil refleja la gravedad de la crisis en una de las economías regionales más importantes del noreste argentino.
