El consumo de carne en Argentina alcanzó en 2025 niveles no vistos en años recientes, con un crecimiento marcado especialmente por la carne de cerdo, que se consolidó como la proteína de mayor expansión dentro de la dieta de los argentinos.
Datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca muestran que el consumo total de carnes per cápita (sumando vacunas, aviar y porcina) llegó a 116,5 kilos por habitante al año, un aumento de cerca del 4 % respecto a 2024 y el nivel más alto de la serie estadística reciente.
La carne porcina fue el gran motor de este crecimiento, con un consumo per cápita que alcanzó 18,9 kilos por habitante, lo que significa un salto de casi 9 % frente al año anterior. Esta expansión ubicó al cerdo como la proteína de más rápido crecimiento en la mesa de los argentinos.
Si bien todas las categorías de carne presentaron subas (con la vacuna subiendo a casi 50 kilos per cápita y la aviar a casi 48 kilos) fue la carne de cerdo la que señaló la mayor variación porcentual, consolidando su presencia en la dieta ante cambios en los hábitos de consumo y en el contexto de precios relativos de las distintas carnes.
Este fenómeno no solo refleja un récord en las cifras de consumo interno porcina, sino también una diversificación creciente de las fuentes de proteína animal en el país, donde el cerdo y el pollo ganan terreno frente a la tradicional hegemonía de la carne vacuna.
El sector porcino, además, cerró 2025 con récords de faena y producción, consolidando su posición tanto en el mercado interno como en el internacional, con más de 50 destinos de exportación abiertos para cortes y subproductos.
