En un contexto de crisis económica y caída del poder adquisitivo, las billeteras virtuales y fintech comenzaron a implementar nuevas estrategias para enfrentar el aumento de la morosidad y evitar que sus usuarios ingresen a registros de deudores como el Veraz.
Según datos recientes, 6 de cada 10 hogares argentinos mantienen deudas no bancarias, en un escenario donde más de 2 millones de créditos presentan atrasos, y una parte significativa corresponde a entidades digitales, tarjetas de consumo y plataformas fintech.
Ante esta situación, las empresas del sector optaron por ofrecer planes de refinanciación personalizados, que incluyen quitas de intereses y esquemas de pago adaptados a los ingresos actuales de cada cliente. El objetivo es recuperar al menos parte del capital adeudado y evitar la judicialización de los casos.
Desde el sector explican que, frente al crecimiento de carteras incobrables, resulta más eficiente renegociar las deudas que iniciar procesos legales, los cuales suelen ser largos y con bajo nivel de recupero.
El aumento de la morosidad está directamente vinculado al deterioro de la capacidad de pago de los usuarios, afectada por la inestabilidad económica y la pérdida de ingresos. En este contexto, las fintech —que en los últimos años ampliaron el acceso al crédito— enfrentan ahora mayores dificultades para sostener sus sistemas de financiamiento.
Como consecuencia, muchas de estas empresas comenzaron a endurecer los requisitos para otorgar nuevos préstamos, priorizando perfiles de menor riesgo, con ingresos comprobables y antecedentes crediticios más sólidos.
El fenómeno refleja una tendencia creciente en el sistema financiero argentino, donde el endeudamiento de los hogares y las dificultades para cumplir con los pagos se consolidan como uno de los principales desafíos económicos actuales.
