En el marco del Mes Internacional de la Mujer, la abogada y periodista Mónica Santos reflexionó sobre su trayectoria personal y profesional, marcada por el esfuerzo, la vocación y el desafío de conciliar la vida laboral con la familiar. En diálogo con Portal Misiones, destacó que el recorrido de muchas mujeres sigue estando atravesado por responsabilidades adicionales y desigualdades estructurales.
“Siendo mujer tenemos una carga diferente al hombre, sobre todo si tenemos hijos”, expresó. En ese sentido, señaló que muchas veces “el día a día nos come una visión general de nuestra vida”, una realidad que, según explicó, atraviesa a muchas mujeres que deben combinar trabajo, estudio y tareas de cuidado.
Santos contó que su historia con el periodismo comenzó muy joven. “Tengo 56 años y empecé a hacer periodismo a los 19”, recordó. Desde la adolescencia sentía interés por los temas humanos y sociales, una inquietud que fue reforzada por una docente que la alentó a seguir estudiando. “Tuve una profesora que me motivó a estudiar, siendo que a veces en el círculo familiar no pasa”, relató.
Durante el cuarto año de la secundaria realizó un test vocacional que marcó el rumbo de su vida. “Salió que podía ser abogada o periodista”, contó. Con el tiempo, terminó cumpliendo ambas vocaciones. A los 17 años ya era mamá, y a los 19 se trasladó a Posadas para comenzar a estudiar Periodismo en el turno nocturno de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM, siendo parte de las primeras promociones de la carrera.
La necesidad económica también fue un motor en su camino. “Desde los 19 años tuve que salir a buscar trabajo”, recordó. Con una bolsa llena de trabajos prácticos y sin saber qué podía pasar, salió a recorrer medios de comunicación. En la primera entrevista laboral quedó seleccionada. “Me dijeron: ¿podés empezar mañana? y me impactó muchísimo”, confesó.
Sin embargo, reconoce que al principio no fue fácil. “En esa época existían discursos que decían que las mujeres no eran capaces. A mí me dio lo que hoy se llama síndrome del impostor, no sabía qué hacía ahí”, relató. Con el tiempo y la experiencia, comenzó a ganar confianza. “Después de un tiempo trabajando en los medios, me empezaron a decir que era buena y me la creí. De verdad no podía creer que estaba trabajando como periodista, entrevistando y escribiendo”, recordó.
Años más tarde decidió retomar aquella otra vocación que había surgido en el test vocacional. Hace tres años se recibió de abogada, luego de un largo proceso de estudio que llevó adelante mientras trabajaba. “Fue un desafío personal”, afirmó. La decisión también tuvo relación con su trabajo periodístico: “En algún momento en el diario me tocó cubrir judiciales y eso despertó mi interés”.

En 2008 se inscribió en la Universidad Nacional del Nordeste (UNE) para comenzar la carrera de Derecho. Durante años combinó estudio, trabajo y responsabilidades familiares. “Fui estudiando en paralelo, trabajando como periodista y siendo jefa de hogar”, relató. Recordó también largas horas de lectura durante los viajes en colectivo: “Leía mucho, aun después de muchas horas de trabajo”.
En ese proceso también vivió un cambio laboral importante cuando pasó del periodismo de prensa a la prensa institucional, lo que le permitió reorganizar su tiempo. “Eso me permitió vivir de manera más cómoda y tener más tiempo para mi familia. Fue un salto grande y le doy gracias al periodismo porque me inició en la carrera”, expresó.
Finalmente, cuando obtuvo el título de abogada, sintió una mezcla de alivio y orgullo. “Cuando me recibí fue un alivio. Puedo decir que soy periodista y abogada”, afirmó. Aunque recuerda que el tramo final fue especialmente difícil: “Las últimas seis materias fueron brutales, no tenía fuerzas para leer”.
En su reflexión por el Mes de la Mujer, Santos también puso el foco en las desigualdades que aún persisten. “Siento un poco de pudor al hablar de mis logros, porque no es fácil para muchas mujeres salir adelante. Hay muchas que no saben qué poner en la olla y luchan por eso”, señaló.
Para la profesional, el sentido del Día Internacional de la Mujer está profundamente ligado a la igualdad de oportunidades. “Esos pequeños pasos que di en mi vida —tener un techo o un trabajo formal— no le pasan al 80% de las mujeres”, advirtió.
Por ello, consideró fundamental el rol de las políticas públicas para acompañar a las mujeres, especialmente en situaciones de mayor vulnerabilidad. “Es importante que el Estado atienda las cuestiones de salud y que se tenga en cuenta cuando los hijos tienen una discapacidad”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que se deben ampliar derechos para mejorar la calidad de vida de las mujeres que están a cargo del cuidado de hijos con enfermedades o discapacidades.
Su historia, marcada por el esfuerzo y la perseverancia, refleja una realidad compartida por muchas mujeres: la de construir un camino propio entre responsabilidades, vocaciones y desafíos, en busca de igualdad de oportunidades y reconocimiento.

