Juan Pablo Valdés, candidato de Vamos Corrientes, logró imponerse en las elecciones a gobernador con aproximadamente 52,6 % de los votos según el escrutinio provisorio, lo que le permitió consagrarse en primera vuelta y evitar una segunda vuelta.
Detrás suyo se ubicó el peronista Martín “Tincho” Ascúa, con alrededor del 20,1 %, seguido por el exgobernador Ricardo Colombi, que obtuvo cerca del 17,3 %. El espacio libertario La Libertad Avanza, con Lisandro Almirón como candidato, quedó en cuarto lugar con cerca del 8–10 % de los votos, según diferentes estimaciones.
El conteo de votos comenzó lentamente (pasadas las 22 hs se habían cargado resultados de menos del 20 % de las mesas), lo que motivó críticas por parte de la oposición sobre una presunta falta de transparencia del proceso electoral. A pesar de ello, Valdés salió a celebrar el triunfo desde el búnker oficialista, asegurando que «Corrientes ha decidido que tiene un nuevo gobernador en primera vuelta … cerramos esta página y empezamos a trabajar en el futuro».
La elección consolidó la continuidad del radicalismo en Corrientes, donde el oficialismo logró mantener su hegemonía. El peronismo, que esperaba forzar una segunda vuelta para disputar la gobernación, quedó relegado al segundo puesto. Por su parte, los libertarios de LLA –que aspiraban a dar batalla con una candidatura propia tras fracasar en acuerdos previos con el oficialismo– debieron conformarse con un resultado modesto.
