A partir de la medianoche del sábado 31 de mayo, los precios de la nafta y el gasoil en todo el país registraron un incremento promedio del 1%, según informó la petrolera YPF. Esta actualización responde a la suba parcial de los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC). Aunque el Gobierno decidió postergar parte de la actualización prevista por ley, sí autorizó un incremento del 1%, lo que motivó el ajuste que entró en vigencia.
Este ajuste se produce en un contexto donde el Gobierno busca equilibrar la necesidad fiscal con la intención de evitar nuevos aumentos inflacionarios en el precio de los combustibles, que afectan tanto al bolsillo de los consumidores como a los costos logísticos en toda la cadena productiva.
La decisión oficial de aplicar solo una porción del aumento impositivo tiene un fuerte costo fiscal. De acuerdo con estimaciones de la consultora Economía y Energía, mantener el congelamiento parcial implica una pérdida de ingresos para el Estado superior a los USD 200 millones mensuales.
Se espera que el resto de las compañías del sector acompañen el movimiento con incrementos similares en sus estaciones de servicio en todo el país.
En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper pasó a costar $1.184 por litro, la premium $1.403, el gasoil común $1.190 y el diésel premium $1.374.
